CAPÍTULO 4.

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— ¡Sí!— exclama.

Había un brillo en sus ojos que me encantaba ver, él estaba muy emocionado y yo no pude ocultar mi sonrisa de idiota al ver que me estaba regalando esa sonrisa solo a mí.

—Lo hicimos bien. — Expande más su sonrisa. — Es tu turno. — Menciona entregándome una nueva bola color morado. — Lanza la bola por ti sola, y derriba todos esos pinos. — miro la bola aun en sus manos antes de tomarla con nerviosismo.

—Soy pésima. — murmuro, tragando saliva.

—Lo harás bien— me anima. Me coloca en la posición que cree correcta. — Hazme sentir orgulloso. — susurra, alejándose un poco.

Mueve su cabeza señalándome los pinos distancia, intento sonreír para ocultar mis nervios y respiro encima de la pesada bola de boliche — no me falles— le susurro.

Muerdo mi labio, tomo un poco de vuelo antes de soltar la bola... cierro los ojos.

Por favor.

Por favor.

Los abro con la esperanza de ver a todos los pinos derribados, pero no es así.

La bola se salió de la línea.

—Maldición. — mascullo realmente enfadada.

—Hey, tranquila. — Soba mi hombro. — Nadie nace sabiendo. — sonríe.

«Niall deberías de sonreír a cada momento, no tienes idea de cómo me pones cuando lo haces» murmuro en mi mente.

—La próxima lo volvemos a intentar. — me dice, llevándome hasta donde está el idiota de Harry.

Este me entrega mis cosas una vez que estamos reunidos, Niall espera a que la estúpida de Lily regrese del tocador. Saco mi celular para teclear un mensaje a mi amigo, sobre lo perfecto que está saliendo su plan. Lo guardo en modo silencio cuando veo que llega la tipa, captura los labios de su novio y los mueven al mismo ritmo que hace que me deprima internamente.

— ¿Quieres ir al cine? — aparto mis ojos de ellos, para poner atención al chico a mi lado.

Mantiene una sonrisa débil.

—No. — Respondo secamente, un poco bajo. — Quiero ir a casa, ya estoy cansada. — comienzo a caminar hacia la salida, consiente del seguimiento de él.

Abre la puerta de su auto para que entre, nuevamente me regala una sonrisa, esta vez se la respondo hipócritamente, pero eso él no lo nota.

—Lamento haberme comportado demasiado exasperante con el asunto del juego. — me remuevo incomoda en mi asiento. Lo volteo a ver y tiene la vista fija a la carretera. — Di algo por favor. — suplica mordiendo su labio con nerviosismo.

Juego con mis dedos un momento y pienso en algo que decir. Tampoco me comporte muy bien con él. Pero es mejor que él lleve la culpa a que la lleve yo.

—No te preocupes. — le digo con una sonrisa. — No fue nada, sólo no lo vuelvas hacer. Cuando yo digo no, es no, y no me gusta que insistan. — no me mido en sonar borde cuando dejo salir todo aquello de mis labios.

"No lo estaba viendo, mi obsesión estaba pudiendo más que el sentimiento, porque uno no decide a quien querer, pero una cosa es querer y otra estar obsesionado con algo que nunca pasara"

...

—Me hubiera gustado pasar más tiempo del que tuvimos. — menciona una vez que estábamos frente a mi puerta.

CRUSH ||h.s + n.h||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora