Ver a Zetzu a altas horas de la noche no era una gran sorpresa para Madara. Como su agente, se tomaba su profesión con demasiada pasión por lo que era natural que llegara a su casa cuando pasaba el tiempo límite y le presionaba a terminar lo que estuviera haciendo en esos momentos. No obstante, esta noche, ver al hombre de cabellos verdes frente a su casa le pareció tan extraño como si aquel evento fuera único en su especie. No obstante, eso no significaba que su presencia fuera algo desagradable. Era mejor que la policía al menos.
–¿Qué te trae aquí, Zetzu? –preguntó, tratando de sonar bastante casual, como lo haría siempre. Por un momento, extraño el vaso que dejo abandonado en la barra de la cocina, pero sabía que era lo mejor. No quería quedar como un alcohólico necesitado.
—¿ Está Obito contigo? –preguntó a su vez antes de pasar por la casa sin ninguna invitación. No le necesitaba de todas maneras.– Algo le pasó a Konan y me sorprende que nadie te haya llamado.
Madara no le contestó y en su lugar fue a su habitación en el cual se encontraba un Obito demasiado impaciente en la cama. De ser por otra situación vería al adolescente casi adorable, pero decidió pasar de largo e ir por su celular. Al ver que las llamadas perdidas que tenía maldijo su costumbre de ponerlo en silencio. Por supuesto que lo buscarían. Han encontrado a la bruja muerta y al no encontrar al hijo en la escena ¿Quién mejor que él pasa saber que ha pasado?
—¿Quién esta afuera? —preguntó Obito saliendo de la comodidad de la cama para sentarse encima de esta, sólo para ser ignorado por segunda vez por el mayor que abandonó la habitación sin demora. No tardó demasiado en seguirlo el paso.
—Hola, Obito —saludo Zetzu apenas verle. El muy comedido había tomado asiento en uno de los sofás en la ausencia de Madara.— Bueno, creo que he resuelto mi duda ¿Qué demonios está haciendo tu sobrino aquí? —preguntó digiendose en esta ocasión al mayor de los Uchiha que en esos momentos trataba de calmarse.
—Vino a verme ¿Qué le ha pasado a Konan? —preguntó sin más rodeos. Las formalidades quedaban en segundo plano en estos momentos. Y tampoco quería darle tiempo a Obito de hablar de más; confiaba en Zetzu, había trabajado juntos durante demasiados años, pero ahora era mejor mantener toda la información para si mismo.
—Ha tenido un accidente, los vecinos llamaron a la policía y la encontraron agonizante en su casa. Es una suerte que siga con vida, pero como dicen "la mala hierba nunca muere"...lo siento –trató de corregirse, pero el menor sólo negó con la cabeza sin mencionar una sola palabra. Madara se encontraba en una situación similar, tratando de procesar toda la información que acaba de recibir.— Ahora la policía busca a tu sobrino, pero he querido adelantarme a darte las noticias.
—¿Cómo sabes eso? —preguntó confundido. Sabía que el hecho de que policía buscará a Obito no era en absoluto una buena señal, pero si expresaba cualquier señal de incomodidad lo delataría. No fue sencillo, pero lo logró bien.
—¿Cómo lo se? Eso duele, Madara —reprochó su asistente—. Mi madre es policía, te lo he mencionado tantas veces ¿cómo se te ha olvidado? No importa, creo que ahora es irrelevante —negó para mirar al chico que por el momento se había mantenido totalmente pasivo ante la situación. Eso no era normal, pensó Zetzu, pero le resto importancia—. ¿Cuándo fue la última vez que viste a tu madre?
El chico parecía consternado ante la pregunta y en ese momento Madara deseaba estar en cualquier lugar menos en ese. Era claro que su sobrino no estaba en sus condiciones mentales por lo que mentir podía ser algo realmente difícil. Sabía que esto sería un gran desastre, estaban acabados.
—Fue hace poco, le había dicho que saldría a dar una vuelta, estaba bien, como siempre —comenzó a relatar el chico acercándose a los dos adultos a un paso lento y desesperante. Su mirada se encontraba perdida y sus palabras sonaran casi mecánicas—. Es horrible lo que paso ¿han hablado con ella? Debería odiarme por dejarla así, podría ayudarla en algo.
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Venganza y justicia -MadaObi
Fan-FictionÉl estaba cansado de todo, de todos aquellas personas que solo se burlaban, abusaban de él como si no valiera nada. Haciendo que incluso considerara su vida como si no valiera nada. No esperaba mucho cuando la vida la brindó una segunda oportunidad...
