—Así que estaba todo el tiempo afuera y has regresado ¿no?
—Por favor Madara— dice Konan llevándose una mano en su cien— realmente no podía...resistir antes esa perdida. Me dolía mucho.
El azabache le miro con una ceja arqueada. Obviamente no le creía nada. Ah, si la pobre víctima, pobre mujer, huyendo de su sufrimiento, hay que comprenderla y respetarla por ello. Ahora que no le viniera con cuentos chinos. No lo había hecho en el pasado, mucho menos ahora.
—Entonces has de saber lo que le paso a Obito— comenzó de decir. La mujer no dijo nada, pero no era necesario, su cara de sorpresa lo estaba delatando que no sabía nada de nada- al parecer no sabes nada.
— ¿Qué paso?— pregunto totalmente consternada. Se le hacía raro que Madara estuviera al tanto de algo de su hijo.
—Bueno, nada fuera de lo ordinario— dice con fingida tranquilidad. No lo estaba- nada más se intentó suicidar eso es todo.
— ¿Qué...? ¿Cómo que se intentó suicidar?— pregunto subiendo la angustia en su voz- y ¿Cómo que no es importante?
—Yo pensaba que para ti no era importante— comento con cinismo, algo hastiado por la conducta exagerada de la mujer.
—Es mi hijo...
—No me digas— dijo aumentando más su cinismo— tenías amnesia y mágicamente te acuerdas de que eras madre y has dejado desamparado a tu hijo por más de 10 años— su voz sonaba cada vez más cruel y cínica.
La peli azul omitió cualquier replica de aquel comentario satírico en contra suya. Sabia de ante mano que contestarle de esa manera solo aceraría una cadena de sarcasmos. Y más le valía a su cordura no seguir con esa cadena. Tenía que actuar más ingeniosa que él, utilizar métodos más astutos y actuar sobre ellos. No se dejaría sucumbir ante esas palabras.
—Y tú te acordaste que tenías un hermano que había dejado huérfano a ese...chico.
—No completamente huérfano, creo recordar— contrarresto con agilidad— estabas tú.
Estaba bloqueada, debía reconocer que Madara podía ser una persona astuta y su habla no había duda que nadie lo superaba. Aun sabía que ese hombre no era perfecto, tenía sus debilidades, aunque él las ocultaba muy bien.
— ¿Dónde está mi hijo?— pregunto.
— ¿Por qué? ¿Te interesa?— evadió le respuesta mirándole con aburrimiento ¿Qué tramaba con eso?
—Quiero verlo— confeso. La última vez que lo había visto no si quiera había cumplido los tres años de edad.
—No— negó, dejándole desconcertada.
No podía, no debía. Esa mujer no tenía ni el más mínimo derecho de acercarse a él. Estaba actuando muy sobreprotector, pero en esos momentos le importaba un mísero pepino.
— ¿Por qué no?— quiso saber.
—Porque lo digo yo— contesto simplemente con la autosuficiencia en sus palabra como única validez en la mismas.
—Tengo todo el derecho de ver a Obito— tomaba el derecho de reclamar.
—Lastima— dice con "pésame" digno de un funeral— perdiste ese derecho hace tanto tiempo- hace una pausa, aumentado si fuera posible la tensión del lugar- ahora yo lo tengo.
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Venganza y justicia -MadaObi
FanficÉl estaba cansado de todo, de todos aquellas personas que solo se burlaban, abusaban de él como si no valiera nada. Haciendo que incluso considerara su vida como si no valiera nada. No esperaba mucho cuando la vida la brindó una segunda oportunidad...
