Mentiras alteradas

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Madara se quedó ahí parado frente aquellos tres adolescentes sin expresión alguna en su rostro. No es que no tuviera nada que decir o su mente se quedara en blanco, lo que pasaba es que no quería permitirse a reflejar esa ira que le consumía al ver aquellos chicos junto a su sobrino. Ya sabía lo que era Kakashi y esa chica cuyo nombre había olvidado no le inspiraba ni más la mínima confianza. Quería que se fueran, quería decirlo ahora mismo, sin embrago debía de pensar en Obito que se veía bastante tranquilo. O eso era lo que notaba.

—Hola Madara —saludaba Obito como si la última vez que se vieron fue de más de tiempo que en lo que en realidad fue—. Déjeme presentar a mis amigos. Rin y Kakashi. —Las presento. Lo más seguro es que se hubiera olvidado que ya los conocía. Todavía le fallaba la memoria.

—Sí, ya los conozco —dijo de manera cortante lo suficiente como para que el menor frunciera el ceño ya que había captado muy bien su estado de ánimo—. Me da mucho gusto conocerlos, pero lamentablemente no podremos estar aquí mucho tiempo. Solo venimos a comprar unas cosas.

—¿No se puede quedar más tiempo? —preguntó Rin que el parecer una de sus intenciones era no dejar a Obito. No luego de no verlo bastante tiempo y se le notaba más o menos normal.

—No, lo siento. Obito levántate, tenemos que irnos.

—Madara, podemos quedarnos aquí —alego Obito—. Te pedí unas galletas y tú también trajiste algo para comer. Podemos comerlas aquí mientras tanto.

—No, comeremos allí no quiero reclamos...

—No me iré de aquí. — Le corto sorprendiéndole esa actitud tan desafiante—. Tú te puedes ir si quieres pero yo me quedare con mis amigos, ya regresare por mi cuenta.

Eso le sorprendió y en menor medida llego a doler. Se sintió desplazado por esos mocosos. Luego sacudió la cabeza, no tenía que pensar en eso, no eran más que estupideces que le jugaban mal. No le quería dejar por ese motivo, ellos no eran sus amigos o por lo menos uno estaba más que confirmado. Pero tampoco es que fuera una persona que insistiera tanto. Si quería quedarse que lo hiciera. No tenía por qué llevárselo a la fuerza, aunque era lo que más quería. Tenía que respetar su decisión, aun así el no estuviera de acuerdo.

—Si tú lo dices —dijo tratando de sonar lo más neutral que podía. Y lo logro. Luego de eso, solo le paso lo que pidió—. Sólo no te tardes, que tu madre estará muy preocupada por ti —comentó para luego irse—. Y no te vayas a perder que no te voy andar buscando.

—Nos vemos —dijo el menor.

Y se fue. Creyó escuchar a los otros hablar, pero les resto importancia. A ellos no les importaba absolutamente nada. Tampoco que tuviera algo interesante que decir así que tampoco se perdió de nada. Solo esperaba que se fuera pronto. Lo cual eso no sucedería, pero tenía la fe que fuera así. Y se quedaría solo con eso.

...


—No entiendo porque se pone así —decía Obito para luego darle un mordisco a su galleta. Sabían deliciosas—. Digo es que yo creo que está exagerando ¿no creo?

—Tal vez solo se preocupa por ti —dijo Kakashi mientras se comía un rosquilla que recién había comprado. En parte la daba la razón al mayor, pero eso no significa que lo haría a dar a conocer—. O está muy estresado.

—Si es posible que el trabajo lo lleve a como esta —suspiro bajo.

—Solo necesita también, tal vez. Si regresas después ya se le hubiera pasado el mal genio- persuadió Rin pensando que así era la mejor manera de hacerlo.

—Si —asintió más animado—. Pero no quiero hablar de eso ahora. No nos hemos visto en mucho tiempo ¿Qué ha pasado? —preguntó curioso.

Kakashi y Rin intercambiaron miradas algo anonadados ante esa pregunta. Nunca se habían puesto a pensar que le dirían si llegara a preguntar eso. No podían decirles la verdad, eso sería terrible pero tampoco podía mentirles de una manera que rozara a lo absurdo ya que podría sospechar y dudaría si realmente podía confiar en ellos. Podría haber un punto intermedio. Contarle lo que paso maquillando alguna parte feas donde los involucraba. Incluso llegando a cambiar cosas que parecerían sospechosas como la extraña desaparición de Rin justo en el día que se intentó suicidar, entre otras cosas más

—¿Qué quieres saber? —pregunto Rin luego de uno para de minutos de silencio incómodo.

—No recuerdo muchas cosas en realidad. Después de aquel accidente no recuerdo prácticamente toda mi vida —explicó el Uchiha.

—¿Accidente? —esta vez pregunto Kakashi extrañado.

—Si, por eso tenía esas cicatrices en el cuerpo, aunque ya no están —dijo soltando un suspiro de alivio. Bueno tenían que haber un repentino cambio de planes a sus mentiras a medio decir—. Aunque parece que no fue la única secuela, tampoco puedo recordar muchas cosas incluso las que pasan después de ese accidente. Dicen que no es amnesia, pero no entiendo de que eso. Tenía una enfermedad, pero no me acuerdo del nombre —empezaba a divagar. Eso era bueno, quizás. Por lo menos para ellos.

—Si yo las vi —decía la castaña—. Pues no hay mucho que contar nosotros nos conocimos de niños —empezó a relatar recordando vagamente su primer encuentro con Obito después de aquel "accidente" donde este decía que se conocían de años—. Y a Kakashi lo conocimos en la secundaria.

—Pensé que lo conocía también desde hace años también —soltó sin pensarla mucho.

—Eso no es lo importan, pero somos amigos —dijo el chico de cabellos grises—. Además que logre ayudarte con tu problema —agregó obteniendo las miradas algo sorprendidas de Obito y de la misma Rin.

—¿Problemas? —preguntó ladeando la cabeza en un curiosos gento de desorientación—. ¿De que estas hablando? —volvió a preguntar. Rin solo se calló, pero también quería saber a qué se refería con eso.

—Sí, algunos en la escuela te molestaban porque no tenía padres y otras cosas sin sentido. Rin quería ayudarte, pero también salir perjudicada así que decidí intervenir, así fue como nos hicimos amigos —comenzó a relatar breve no solo la situación que había enfrentado el moreno, junto a sus merecida mentiras si no que se daba sus aires de héroe cuando él era el villano. En su voz destilaba la mentira a más no poder. Pero alguien con una enfermedad mental como el engañado eso no resultaba una gran inconveniente.


—Bueno, ahora no me molestara, tengo a mi madre —dijo y una sonrisa apareció—. Por lo menos por el momento —agregó. Se le olvidaba que el único que tenía que saber de sus intenciones homicidas hacia su madre eran solo su tío y posiblemente amante.

—¿De que estas hablando, Obito? —se extrañó la castaña sintiéndose incomoda por la sonrisa algo tétrica de su amigo. Había algo parecido a la maldad en esa sonrisa.

—Nada, solo digo que cumpliré la mayoría de esas y no quiero estar a su lado. Me abandono por mucho tiempo y no me agrada- mintió por instinto, casi sin voluntad, pero de una manera tan pulcra que parecía una verdad que le creyeron al instante. No eran los únicos que podían mentir.

—Aunque deberías estar con ella —le contradijo Rin—. Por algo estuvo aquí y regreso. A lo mejor se arrepintió de dejarte solo estos años —argumentaba poniéndole en duda.

—No creo, ella no es una buena mujer —susurró, se sentía algo tonto en esos momentos.

—¿Cómo lo sabes? —esta vez intervino Kakashi—. No tienes mucho tiempo de conocerla ¿estás seguro de que estás haciendo un buen juicio?

Se mordió los labios. No le estaba gustando lo que le estaban diciendo, parecía que estuvieran en su contra, no era algo que quería soportar. Tal vez Madara tenía razón y debía irse.

—Bueno es una decisión mía, no creo que quiera cambiarla —susurro, se le notaba que estaba molesto.

—Vamos Obito no es para que te pongas así —le calmaba su amiga.

—No pasa nada —sonrió y agarro otra galleta—. Pero bueno eso no importa, les extrañaba—. Esta vez ni él supo porque lo dijo, pero ayudo a disuadir.

El caía en sus mentiras y ellos en las suyas. Era un buen trato el cual el final sería algo tan inevitable y perdido. Por ahora solo el trascurso. El final era un tema tan banal que no les daba importancia. Solo era cuestión de tiempo, ahora solo el principio. La calma ante la tempestad. Ahora solo había que disfrutar de eso.

Continuara.

Venganza y justicia -MadaObiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora