Era temprano, muy temprano. Todavía no amanecía, pero las aves cantaban anunciando la pronta llegada de el sol. Mary estaba sentada en la ventana con una taza de café entre sus manos que descansaban sobre sus pálidas piernas que hacían contraste con su ropa interior color verde y esa camisa amarilla, un poco delgada para el helado clima. Bills dormía a sus anchas sobre la cama. Así era siempre. Habían varias horas en que Mary se quedaba sola en esa habitación. Cuando terminó su bebida comenzó a dibujar mariposas en el vaho de la ventana y luego miró como las gotas desarrollaban una carrera hasta el marco. Para cuando el sol iluminó el horizonte, al oeste, Mary estaba de regreso en la cama, despertando a su compañero para quien la noche se extendía hasta media mañana, a veces hasta pasado el medio día. Pero ese día tenía que volver a la ciudad.
-¿Qué hora es?- le preguntó Bills abriendo uno de sus ojos mientras estiraba brazos y piernas entre las torcidas sábanas.
-Las ocho- le respondió Mary.
-Todavía es muy temprano- se quejó Bills y descansó la cabeza en las desnudas piernas de la mujer. Ella estaba fría, su rostro caliente...el contraste le resultó refrescante-¿Ya pediste que preparan el desayuno?
-No- le contestó la muchacha acariciando aquella espalda cubierta por ese camisón de abuelo del 1800, que ella tanto odiaba.
-¿Y por qué no? ¿Alguno de ellos se rehúsa a hacer lo que dices?-le cuestionó.
-Es tu casa. Son tus empleados- le contestó Mary y Bills la miró desde abajo con un cuestionamiento callado en sus doradas pupilas.
-Ve y diles que preparen el desayuno, también el automóvil
-le ordenó, pero de esa forma imperativa sutil que era natural en él- Ire a darme un baño- agregó al levantarse de forma algo juguetona.
Mary guardo silencio y tomó sus pantalones del piso para ir a pedir que preparan el desayuno. En la casa todos la conocían, pero ella no se tomaba atribuciones que sentía no le correspondían. Descalza llegó a la cocina y le dijo al hombre allí que hiciera una ensalada de frutas y otras cosas más.
-¿Quiere un poco de yogurt también,vseñorita?-le preguntó el cocinero.
-Sí-le respondió Mary y se sonrió. Los empleados de la casa sabían sus gustos. Aunque después de seis meses no era mérito tal cosa.
Bills llegó un poco después. Su rostro reflejaba que todavía tenía ganas de dormir. Vestía un traje de color azul e intentaba anudarse la corbata, pero su escaso ánimo no le ayudaba demasiado con esa tarea que dejó de lado al respirar los aromas del desayuno. Su rostro de entusiasmo fue breve. Una llamada interrumpió el momento y descargo todo su fastidio en una sola pregunta:
-¿Qué quieres?
Mary apartó el rostro de él y se concentro en su tazón de frutas con yogurt, pero no dejo de prestar atención a las encuestas declaraciones de Bills,que cortó la llamada con brusquedad.
-Esa chica no hace sino meterse en problemas...
-¿Qué pasó con Maron?-le preguntó Mary con una mesurada curiosidad.
-La detuvieron por conducir a exceso de velocidad y comenzó a decir que era una celebridad como ella no podía ser arrestada- le contestó Bills.
-Los artistas se creen dioses y por tanto se sienten por encima de la ley. No me digas que no sabes como es...
-Yo jamás actúe con tanta desfachatez. Siempre fui y soy muy respetuoso de las normas y leyes.
-Lo que tú digas, Bills...
-¿Insinuas que estoy mintiendo?- le cuestionó mientras hundía la garra en uno de esos pastelitos rellenos que le pusieron en frente.
Mary no contestó y se metió la cuchara con yogurt a la boca, mientras veía a Bills contemplar la mermelada del pastelito como si estuviera hipnotizado.
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Ídolo.
FanfictionUna fan gana un concurso para conocer a su artista favorito ¿Qué crees que puede salir mal?
