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Capítulo 3:A falta de un niño en la casa, llevaremos a tres.

Akaashi estaba feliz, muy, muy feliz, ni siquiera cuando le anunciaron el nacimiento de Azami -su hermana menor- había estado tan contento. Cuando Ushijima -director de casa hogares- había aceptado junto con Shirubu y Tendou quienes eran sus "maestros de crianza" sobre poder cuidar de los tres pequeños quiso gritar tan fuerte como su garganta se lo permitiera, antes solo tendría dos niños en casa, ahora tendría cuatro y no podía estar más satisfecho y feliz.

Tendrían que ir por ellos a otra casa hogar, en donde se estaban quedando antes de que decidieran tomar su custodia por un par de meses. La noche anterior había estado junto Kōtarō organizando los cuartos donde se quedarían los menores, bueno, más bien haciendo pequeños arreglos, ya que apenas les dieron luz verde, empezaron a preparar las habitaciones.

Habían dejado una pared sin pintura, para que los niños eligieran un color que les gustara, también algunos estantes para que pusieran sus pertenencias, un closet para su ropa y mesitas de noche con linternas (por si alguno tenía miedo de la oscuridad) y por ellos se referían un poco más a la pequeña Yaichi que parecía ser bastante miedosa.

Ninguno pudo conciliar el sueño rápido, estuvieron hablando de cualquier cosa que se les viniera a la mente aunque fuera estúpida y terminaron quedándose dormidos a las tres de la mañana. Al día siguiente se levantaron más temprano que de costumbre, prepararon el desayuno juntos entre risas, comieron, bañaron y arreglaron mucho antes de tener que recoger a los menores.

Cuándo fue la hora de ir por ellos, Akaashi sintió que moriría, sentía que Bokuto no iba lo suficientemente rápido en el coche, llegarían tarde, Shirabu los odiaría más de lo que ya lo hacía y cancelaría los trámites, exageraba de nuevo, por supuesto, Keiji últimamente siempre llevaba a otros extremos las cosas y para sorpresa de absolutamente todas las personas que los conocían y ellos mismos era Bokuto el que mantenía la calma.

¿Quién podía culparlo? Nadie, nadie podía hacerlo y quien lo culpara moriría por culparlo, esperaba que Bokuto no lo culpará porque llevaría las consecuencias. El caso era que Akaashi estaba nervioso, temía no hacer las cosas bien, tener un hijo es estar lleno de sorpresas -problemas- todo el tiempo y por ello Keiji pensaba que no tendría el tiempo suficiente para pensar -de más- en los problemas de sus hijos y cómo solucionarlo.

Al parecer Bokuto se había percatado de su pequeña pelea mental sobre ser un mal padre, porque había tomado su mano y le había regalado la sonrisa más grande que su rostro le permitía mientras esperaban a que el semáforo cambiara a la luz verde.

—¿No te parece gracioso, 'Kaashi? —Dijo, arrancando de nuevo el coche cuando se les permitió—. A falta de un niño en la casa, llevaremos a tres.

Keiji jamás lograría entender las cosas que a Bokuto le parecían graciosas. Sin embargo, se vio a sí mismo riendo, ni siquiera sabía por qué se reía, pero lo hacía, probablemente eran los nervios y las mil preguntas que recorrían su mente ¿y si finalmente él no lograba agradarles a los niños? ¿Y si no se sentían cómodos con unos padres hombres? ¿Eso era un problema? No debería serlo, de lo contrario Shirabu, junto con Tendou y Ushijima hubieran cancelado el proceso ¿no? Probablemente no, quizás el odio de Shirabu había ido mucho más allá y solo quería verlos fracasar como padres ¡y ahí estaba! Exagerando de nuevo.

Akaashi empezaba a creer que no logro tener todo bajo control, quizás había tomado la decisión a la ligera, quizás no estaba listo, quizás...

—¡Amor! Deja de pensar tanto las cosas, serás un padre genial, tu mismo lo dijiste, somos cools ¿por qué dejaríamos de serlo de la nada? Seguimos siendo cool—. Bokuto le mostraba una gran sonrisa, había aparcado el carro frente a una casa en mal estado y allí estaban Ushijima junto con Shirabu.

—Seguimos siendo cool...—murmuró para sí mismo. Sonrió, claro que él era súper cool ¡arrasaría con todo! No se pondría nervioso y todo sería un éxito.

«★»----------( Instant family )----------«★»

No arrasó con nada, estaba nervioso y empezaba a creer que todo sería un fracaso.

Cuando se bajaron del coche, Tendo -quien había llegado tarde- solo les dijo "buena suerte con eso" ¡Jamás imaginó que "eso" sería tener que hablar con los anteriores cuidadores de los niños! ¡¡Y que para colmo eran un desastre!! Ellos y su casa. Ellos más, pero la casa no se quedaba para nada atrás.

Cuando tocaron la puerta quien les abrió fue la pequeña Yaichi, dijo que estarían listos en quince minutos y los invitó a pasar. Akaashi tomó la iniciativa y detrás de él venía Bokuto casi pisándole los talones, cuando les invitaron a pasar no imaginaban que ese desastre los recibiría. Había ropa regada por toda la casa, los muebles estaban hechos un desastre y había cajas por todo el lugar, además de ello el lugar olía a muerto, Keiji no sabía a qué olía un muerto, pero si lo supiera diría que los olores eran similares.

Vieron al pequeño Akinori intentando bajar unas maletas, Kōtarō tuvo que ayudarlos de lo contrario se caería con ellas y habría un verdadero muerto y el olor sería el triple de horrible. Cuando los padres sustitutos de los menores bajaron para dar la cara a Bokuto y Akaashi. Solo les dieron buena suerte con los pequeños demonios. La última vez que les habían dado la buena suerte habían terminado en una casa en mal estado.

La mayor de los hermanos dijo que no le dieran mucha importancia a lo que decían, que estaban locos y alucinaban cosas, por la salud mental de Keiji decidieron creerle.

Salieron de la casa quince minutos después como lo había predeterminado Yaichi hace un rato. Tendō los recibió con una sonrisa llena de orgullo, como si hubieran descubierto un nuevo continente o una nueva especie, Keiji sentía que su único logro en ese momento había sido no vomitar por el olor, o quizás salir corriendo por la rata que vio moverse en una de las cajas.

Ushijima junto Shirabu les habían dado la explicación de que al principio del proceso se habían comportado de maravilla con una casa extraordinaria -que al parecer no era suya- y ellos pensaron que en verdad eran "dignos" de tener el cuidado de los menores, la realidad los golpeó fuertemente cuando fueron a hacer un tipo de evaluación sobre el bienestar de los menores y en qué tipo de lugar estaban hospedando, encontraron el mismo escenario que Akaashi y Bokuto y por ello habían sacado a los menores de allí y habían acelerado el proceso, ese día era la excepción, ya que a los tres niños se les había olvidado algunas cosas.

Akaashi se sintió aliviado cuando Shirabu les aseguro que los niños no habían durado mucho en esa casa, la charla terminó con Ushijima diciendo que en una semana tendrán su primera visita con ellos para ver el estado en el que los menores estaban viviendo.

Subieron al coche donde los menores ya los esperaban, Akaashi no sabía que decir, ni siquiera sabía si debía decir algo o tenía que mantenerse callado, para su suerte, su esposo era mucho más sociable que él, prontamente había entablado una conversación con los niños, sobre sus gustos más allá de los que les había comentado el día en el que se conocieron. Keiji además de agradecido también estaba impactado, pensó que quizás Kōtarō estará igual de nervioso que él, pero era todo lo contrario, estaba más que relajado.

¿Por qué Akaashi no lo conseguía? Él también quería estar relajado, pero simplemente no podía, algo le decía que todo acabaría mal, los pensamientos de que nada estaba bajo su control con niños en casa volvió a su mente, quiso llorar por no lograr la calma, por el hecho de que no podía ser tan sociable como Bokuto, de que realmente quería hablar con ellos como lo hacía su esposo, pero no podía.

—Bueno a Keiji le gusta muchoooo leer, ¿verdad, cariño?—Preguntó su esposo. Por supuesto que Kōtarō se había dado cuenta del mini panic -que para su mala suerte no era gay- que estaba teniendo Keiji, no por nada era su esposo.

—Emmm si, me gusta mucho.

—¡Genial! A mí también me encanta leer. —Suelta la pequeña Yaichi con una gran sonrisa.

Akaashi se sintió tan feliz, muy feliz, él también entró en la conversación y todo salió excelente, solo faltaba la cena, Keiji podía acostumbrarse a las peleas de hermanos y a todas esas cosas que se suponían que hacían las familias, solo que ahora sería su familia.  

Instant family - BokuakaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora