Una joven es obligada a casarse con un príncipe para ayudar a mejorar su posición económica, a pesar de que apenas lo conoce.
¿Cual será su destino? ¿Lograra amar a su esposo algún día? ¿Como llevará este cambio de vida?
En el otro lado del salón julia, a rose y Madeline seguían a Sebastián hacia un grupo de caballeros. — Caballeros Los hombres: hacen una reverencia- su alteza real — Permítanme presentarles a mi suegra la señora harrintown y a las señoritas Madeline y rose harrintow — Señoritas dijeron haciendo una reverencia — Les presentó a el señor Howard Murray y a su hijo Peter— Estos saludaron a las mujeres dejando un beso en su mano- y él es el capitán Collin— el joven saluda de la misma manera a las mujeres — Su alteza Real- dijo haciendo una reverencia— señoritas— haciendo otra reverencia— señores dijo saludándolos con un apretón de manos — su alteza tal vez podría iniciar el baile — Tiene razón señor obispo iré a buscar a mi esposa Damas las dejó en buenas manos Sebastián se aleja entre la multitud.
— Señora harrintow ¿y donde está el doctor Harrintow? — Con su hija, para él estos meses sin su pequeña han sido una tortura y no pienso que se quiera separar de ella — Me imagino si yo que tengo un varón sufrí cuando se fue a estudiar a París no me imagino al doctor Harrintow con el matrimonio de su hija pequeña — Bueno al menos ahora tengo a un obstinado menos en casa
Los hombres ríen por el comentario — Por supuesto alguna de sus hijas tenía que parecerse a su esposo — Quien diría que sería su alteza real — Bueno el príncipe Sebastián tendrá que ser paciente y a aprender que nunca ganará ya que eso lamentablemente me lo heredó a mi — Señora mía las mujeres siempre ganan — así se habla señor Murray, jóvenes aprendan para que tengan un matrimonio feliz y duradero, de una forma u otra ellas siempre ganan así que no intenten ir a la contraria
— Disculpé señora Harrintow cree que su esposo me reciba algún día, me gustaría que alguien con tanta experiencia me diera algunos consejos. — Apuesto que será un placer para el- no lo creen niñas — Por supuesto a mi padre siempre le ha gustado enseñar, y ahora que su alumna estrella se ha ido de casa bueno le sentara bien — ¿Y cuéntame capitán la nación está en problemas? — No señora nada de eso, por ahora estamos en paz afortunadamente Julia iba a hacer otro comentario cuando la música estaba iniciando y Sebastián y Angela se acercaban a la pista de baile abriendo así el baile.
Cuando el baile estaba oficialmente iniciado por iniciado —Collin se acerca a la señora Harrintow- disculpe señora me permite bailar son su hija- dijo haciendo un gesto hacia Madeline — Claro capitán
El señor Howard da un leve empujón a su hijo para que se anime a seguir el ejemplo del capitán collin — ¿Señora me permitiría bailar con su hija? — Por supuesto doctor Y los jóvenes se acercaron para comenzar a bailar. Antes de que terminara la pieza julia se despidió de los caballeros para ir a donde su esposo y sus hijas. Cuando termino la canción Angela y Sebastián se acercaron a el obispo y a él señor Howard
— Su alteza Real- dijo haciendo una reverencia — Su alteza real- dijo tomado su mano y besando en forma de reverencia — Caballeros un gusto volver a saludarlos — ¿Y qué piensan de mis cuñadas? — Preciosas y encantadoras su alteza Mi hijo apenas si pudo hablar
— ¿Y como vio al capitán señor obispo? — Bueno creo que está muy entusiasmado con su hermana alteza
Después de un rato Angela sale al jardín y es seguida por Sebastián — ¿Esta aburrida su alteza real? — ríe- Un poco- dijo volteando a verlo- las fiestas nunca han sido lo mío — ¿Estás feliz por cómo están resultando las cosas? — Si gracias, Planeaba caminar un poco por el jardín ¿te gustaría acompañarme? — Claro
Mientras ellos caminaban por el jardín comenzaron a hablar — ¿Te gustaría entrar al laberinto? — En los meses que llevo viviendo aquí nunca me he atrevido a entrar — ¿Por qué? -ríe — Podría perderme — Eres muy inteligente recordarás el camino fácilmente — ¿ríe- ¿Crees que soy inteligente? — Increíblemente pero después recuerdas los consejos de tu madre sobre cómo a los caballeros no les gustan las mujeres inteligentes, pero... a mí me gusta — Gracias — ¿Podría, bueno llevamos tres meses casados y apenas nos conocemos, podría hacerte algunas preguntas? — Podría yo hacerte a ti también — Es justo — ¿Serás sincero? — Claro
— Está bien ¿qué quiere saber su alteza Real? — Tu madre siempre ha sido — Para ella vivir bajo la sombra de la ejecución de su antepasado ha sido muy duro y quitarse este estigma se volvió una obsesión, lamento si mi madre ha sido muy demandante o muy... — No no lo digo por eso solo creo que es muy dura con ustedes sobre todo contigo — Estoy acostumbrada — Está bien que quieres saber — ¿Es cierto lo de tus romances por Europa? — No, solo es algo que inicio con un rumor — ¿Puedo saber que paso? — suspira— bueno duran mi estancia en Francia conoci a una joven la cual creyó que yo le pediría matrimonio y cuando no lo hice, bueno le dijo a todo el mundo que yo la ilusione — ¿Y si? —No, yo apenas si hablé con ella, pero era amiga de mi prima, tal vez ella alentó sus aspiraciones — Entiendo — Te juro que es verdad — Te creo, enserio
La charla prosiguió hasta que llegaron al centro del laberinto el cual era como un pequeño jardín de rosas, eran rosas de todos los colores y tamaños y un quiosco en medio. — Podría pedirte algo — Por supuesto — ¿Podría besarte? — Me pregunta como si nunca nos hubiésemos besado — No te he besado desde la noche de bodas — Si puedes besárme
Sebastián acaricia su mejilla y después con su dedo pulgar acaricia sus labios mientras acerca lentamente su rostro al de Angela y le dan un tierno y casto beso, en la miro para observarla, y para su sorpresa su rostro no era inexpresivo como antes ella le sonreía, lo cual lo animo a tomar su cintura y acercar su frente con la suya y la volvió a besar esta vez más intensamente.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.