Una joven es obligada a casarse con un príncipe para ayudar a mejorar su posición económica, a pesar de que apenas lo conoce.
¿Cual será su destino? ¿Lograra amar a su esposo algún día? ¿Como llevará este cambio de vida?
Ángela revisaba algunos documentos en la el despacho de Sebastián, cuando unos pasos que se acercaban, y un carraspeo la hizo levantar la cabeza
— Oh querida... creí que eras el rey, tienes idea de dónde está? — Lo siento su alteza, no tengo idea he estado trabajando — Te estuve esperando pero en tu lugar llego mi hijo... que le habían asignado ayudarme — Si bueno, mi esposo tiene muchas cosas que hacer y decidimos que yo le ayudaría — Claro porque una mujer es más útil que un inteligente hombre como mi hijo — ¿Que le molesta princesa Alexandra?, que su hijo haya sido degradado a "cosas de mujeres" o que su hijo no sea rey — ¿Como te atreves a hablarme así? Tu no eres nadie para hablarme así, campesina, tuviste suerte de que mi sobrino se fijara en alguien tan simplona como tu, no se que demonio se le metió habiendo tantas jóvenes más hermosas y educadas, princesas o duquesas o por lo menos una Lady pero se vino a fijar en ti... apuesto a que ni siquiera recibió un dote decente
— Yo no soy ni fui campesina y aún que si lo fuera no me avergonzaria, y se que a Sebastián tampoco... y puedo hablarle como yo quiera que para eso soy la reina —Por favor niña tu tienes tanto poder como Eloise — ¿Eso crees tía?— dijo una voz desde la puerta, era Sebastián — Ella empezó... ella siempre me trata mal, me ofende, se burla de mi y de ti, dice que te tiene tan dominado que harás todo lo que ella ordene, ella es mala, nos llevará a la desgracia — Por favor reúne a todos en la sala del trono tía — Como ordené su majestad — dijo haciendo una reverencia
Cuando todos estaban reunidos, Sebastián dio unos pasos al frente — Gracias a todos por venir, por favor querida siéntate— le dijo a Ángela señalando su trono— veran hace algunos años yo regresaba de viajar por Europa, mi primo el príncipe Gabriel, se estaba preparando para cuando ascendiera al trono, así que comenzó a recorrer, escuelas, hospitales y orfanatos, cuando llegamos a una pequeña escuela en Cambridge, a lo lejos vi pasar a una hermosa joven que montando velozmente en sentido contrario a nosotros,quedé tan impactado por tal belleza que no la seguí y crei que jamás la volvería a ver, porque bueno nadie podía ser tan afortunado, pero lo fui y esa noche en un baile ahí estaba, en un hermoso vestido azul, cuando sentí su mano sobre la mía supe que tenía que tenerla para siempre así que la hice mi esposa, ahora que tras la lamentable muerte de mi primo ella y yo fuimos coronados, me he encontrado con ciertos comentarios y cuestionamientos que me molestan mucho, Ángela, mi Ángel,– Sebastián se arrodilló enfrente de ella— te lo dije el día de nuestra boda y lo reafirmo hoy, soy tuyo, todo yo y todo lo que soy y tengo te pertenece, solo a ti respondo y solo a ti obedezco, cuidaré de ti, y toda mi vida y existencia solo tiene sentido si te hago feliz— el beso la mano de Ángela y se levantó mirando a los presentes — solo lo diré una vez, mi esposa, es su reina, si ella dice algo es ley, es más si ella dice algo y yo digo otra cosa, ella tiene la última palabra, así que si alguien vuelve a cuestionarla o a faltarle al respeto, juro por nuestro dios que se arrepentirán, ahora pueden retirarse
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Todos hicieron una reverencia y se disponían a retirarse — Tía...–le tomo la mano para detenerla— creo que lo mejor será que regreses a tu casa en Irlanda — Si es lo que deseas— dijo haciendo una reverencia y saliendo de la habitación
— Sebastián...– Ángela lo tomó del hombro — no tenías porque hacerlo... decir que yo tengo la última palabra... — La tienes... lo que dije... todo lo que dije es cierto... yo antes ti... mi vida era vacía y sin sentido... solo era un príncipe intentando saber que hacer... tú me diste una razón para realmente hacer algo, tu me diste a Tomas, tu me has dado todo y más — Siempre consigues hacerme llorar con tus palabras — dijo acarisiando su mejilla — Solo quiero que sepas un poco de lo mucho que te amo — enserio no tenías por qué hacerlo — No podía seguir viendo como te menosprecian — A mi enserio no me importa — No me mientas, si te importa, pero siempre has sido demasiado educada para decirles algo y en todo caso discúlpame, debí haber hecho esto desde el primer día, te hubiera evitado tantos disgustos — ¿Enserio se irá tu tía? — Si, ella no hace más que insultarte, y no permitire que viva aquí si no te respeta como lo que eres, su reina — Creí... bueno por un momento creí que habías creído lo que ella te había dicho — Claro que no, te conozco y también la conozco a ella, se lo que es capaz de decir y hacer — Gracias... — Ahora... vamos quiero que vayamos a los jardines — Cariño tengo mucho que... — No aceptaré un no por respuesta, no puedo esperar hasta la noche para tenerte cerca, tomemos un día libre, solo tu y yo mi Ángel — Ángela rie— muy bien, ¿que quieres hacer? — Quiero que caminemos por el jardín como solíamos hacerlo en York y después iremos a dormir temprano — dijo besando su mejilla en un tono en el que se dejaba ver que no se refería realmente a dormir — Extrañaba tanto esto, solo tu y yo — Yo también
Ambos caminaban tomados de la mano por los enormes jardines, hablaban de todo y de nada al mismo tiempo
— Tal vez cuando todo se estabilice podemos ir los 3 al Escocia, a pasar el verano, hay un Castillo muy bonito ahí — ¿Enserio? ¿Has ido muchas veces? — No voy desde que era adolescente, pero ese es el castillo donde mis tíos los reyes pasaban el verano, decían que el clima era mejor allá que aquí en Londres — Creo que sería maravilloso y a Tom le encantara — Si y tal vez no se... nuestra pequeña Diana ya venga en camino — Si quizás... o podríamos seguir trabajando en ello — ¿Es una propuesta su majestad?— dijo tomándola de la cintura y acercandola a él — Tal vez...— él tomo su rostro entre sus manos y la beso apasionadamente— nos van a ver — dijo volteando a los lados — No me importa — volvió a besarla— lo único que quiero ahora es besarte