5. La mala suerte no es para siempre

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Tiara Burgos

Tres días pasaron desde aquellos acontecimientos y mi vida continuaba igual que siempre. Tener a mis amigos conmigo y aquellas conversaciones frecuentes con mi madre me hacian reafirmar que no estaba sola. Una tonta sonrisa plantada en mi cara era necesaria para saber que los objetivos que llevaba dentro de mí eran alcanzables.

Estaba segura, como muchas veces pensaba, que con esfuerzo podría lograr obtener un mejor trabajo, tenía aspiraciones y las quería lograr cueste lo que cueste.

¿Cuales eran las aspiraciones de Tiara Burgos?

Bueno, tenía muchas aspiraciones, lucir un traje de vestir en una empresa en la que yo trabaje, conocer lugares nuevos, forjar una mujer firme y decidida... Muchas otras cosas más que en realidad iban de la mano con aquello.

Estaba segura que quería darle un mejor estilo de vida a mi madre. Mi madre... Siempre había un suspiro con ella y siempre tenia una razon. Quería ser como ella, quería tener su coraje, aquel que la hizo levantarse a pesar de la muerte de mi padre y criar a una niña completamente sola con lo que eso implica.

Dormía poco, a veces evitaba comer para no quedarme dormida, el consumo de cafeína era frecuente en mi vida... Conectarme con la realidad aveces se me complicaba demasiado porque concentraba tanto tiempo en eso que olvidaba mi vida social. Combinar las dos cosas era complicado pero lograba hacerlo con mucho esfuerzo.

Cualquier persona diría que esta era una vida aburrida, de hecho no hay otra forma de describirla, pero era la que habia elegido y internamente sabía que no tenía que enfocarme en otra cosa. Internamente sabía que tenía que luchar para no rendirme nunca.

Sonreí al escuchar la voz de aquella secretaría a la que dias atras habia dejado mi curriculum. Me estaba dando una muy buena noticia y lo sabía perfectamente

-El señor Héctor Montes ha leído su currículum, luego de la entrevista ha decidido contratarte, es necesario que te presentes esta semana y empecemos el papelerio- Sonreí sabiendo que aquella entrevista que di un día antes por videollamada salió como lo esperaba.

-Gracias, gracias, mandeme el gmail y me presentó cuando gusten- Hable unos segundos más para luego colgar.

Aquella noche festeje junto a mis amigos, decidí evitar beber como aquella vez, pero por alguna razón notaba a Ethan distante y eso no me agradaba para nada. No recordaba lo que había dicho, no recordaba lo que esa noche había pasado, pero sabía que su amistad era lo único que no quería perder. Tenerlo junto a mi estos ultimos meses me hizo saber muchas veces que su compañía era indispensable.

-Ethan- Lo mire y él hizo lo mismo- ¿Te he hecho algo que no recuerdo?- Dije confundida y el nego.

-Estabas muy borracha Tiara, de seguro no recuerdas, yo también lo estaba- Y supe que quizás hice una estupidez en ese estado lamentable- Me dijiste la verdad, que no querías nada conmigo, no te preocupes. Lo he tomado a bien- Suspiro y hice lo mismo para tomar sus manos entre las mías.

-Disculpame, no recuerdo nada de eso, quizás no debí beber tanto- Subió su mano para acariciar mi mejilla.

-Pero siempre me has visto como amigo y nada más ¿Verdad?- Asenti y el sonrio calidamente mientras continuaba acariciando mi rostro- Esta bien, lo respeto, solo amigos- Apartó su mano suavemente y supe que esa noche fue menos incómoda porque en realidad había aclarado las cosas con él.

Me sentía bien, había sido sincera, aunque en un estado del que me arrepiento y ni siquiera recuerdo, pero aun asi lo habia sido. Amaba tener a Ana, Victoria, mis compañeras de facultad, y a Ethan como amigos y eso no quería que se muera jamás.

Los días detrás de ese pasaron y al llegar aquel día en el que me tenía que presentarme en la empresa en donde me habían llamado no pude evitar ponerme nerviosa. Me había puesto ropa elegante y aquella mañana había hablado con mi madre y tenía en claro que su apoyo siempre era incondicional.

Abrazaba la necesidad de que todo vaya como lo esperaba y simplemente me amargaba recordar la grosera cara del señor Pintos cuando le dije que renunciaría a mi trabajo. Ese rostro de ironía porque suponía que regresaría a pedirle trabajo de nuevo arrastrada. Y esas fueron sus palabras sencillamente.

-Supongo que tendré tu delantal guardado, por si acaso te va mal y decides regresar- Asentí y mire a un costado notando como mis compañeros se desgastan trabajando para un hombre horrendo como él al igual que lo hice yo.

Y esa era la razón por la que quería cambiar mi destino, no quería continuar de esa manera, quería que la suerte me sonría. Entendí lo que era estar en ese lugar, quería salir adelante, no quería quedarme hundida.

-Hola, señorita- Dijo aquel señor que se suponía que era el dueño de todo este gran edificio en el que me habían citado.

Su aspecto de hombre grande, piel con arrugas y su cabello negro pero que estaba tornando casi en su gran mayoría un color canoso, me dejaban ver que los años han dejado sus efectos en él. Sonreí comprendido que su tenue simpatía junto con su paciencia era incapaz de esconder avaricia como las demás personas con dinero que conocí en mi vida.

Podía notar la sencillez de aquel hombre, aunque no de esa forma austera, le gustaba el arte y eso lo había notado porque por los pasillos del edificio se podrían resaltar las obras colgadas en cada pared. Sonreí al ver que dentro de su oficina las obras continuaban estando pero ahora con mucha más relevancia.

-¿Te gusta el arte?- Sonrió y asentí igual.

Y luego de eso una conversación sobre obras de arte empezó a aflorar entre nosotros. Cuando era niña a mi madre también le fascinaba el arte y aprendí mucho al respeto. Supe que mi conocimiento le encantaba. Lo supe porque parecía un niño que simplemente escuchaba los comentarios que había escuchado decir a mi madre.

-Sorprendente, sorprendente- Sonrió para sentarse en su silla con una gran sonrisa- Estefania hizo una gran elección a elegirte- Sonreí comprendiendo que por primera vez me sentía interesante.

Dos meses después

Cuando iba trabajando más con él entendí que era el intento de padre que nunca tuve en mi vida. Era un hombre sorprendente, me encantaba que le gustase el arte, quería que aprenda los asuntos de la empresa, y de hecho, no le molestaba que continúe estudiando...

Habíamos hecho una amistad que se unía simplemente por gustos particulares que nos relacionaban y enterarme por su parte que no estaba pasando por sus mejores momento me hizo comprender que este hombre en verdad no ha sido feliz en estos últimos años.

Me dio tristeza enterarme que su mujer había muerto hace cinco meses a causa de un cáncer que la atormentaba hace años, que estaba atravesando una gran depresión y que para el colmo los medico le habían detectado que tenían artrosis clínica. Suspire al escucharlo sincerarse frente a mí y haciéndome entender que solo pretendía encontrar alguien que le haga compañia, un amigo que no estuviera interesado en el dinero, alguien que lo escuchara y al que enseñarle todo lo que estos años había aprendido.

-Se que no te conozco desde hace mucho- Se limpio su boca de la que hace instantes había tocido y se sentía carrascoza- Pero quiero que seas la que aprenda eso, estos días he visto algo diferente en ti, pero no quiero que mal entienda mis intereses- Suspiro y fruncí el ceño-He escuchado que varias personas ahí afuera consideran que sales conmigo- Baje la mirada al recordar que había escuchado eso mismo en boca de alguien más.

-Lo he escuchado también, pero ambos sabemos que eso no sucede, no se preocupe siempre ha sido muy bueno conmigo. Desde que llegué me ha tratado bien. Lo considero el padre que nunca tuve- Sonrió y se que entendió que nada cambiaba lo que las demás personas decidan decir porque aun asi mi amistad jamás se doblegaria por eso.

-Gracias. Recuerda de la cena con el empresario de mañana por la noche- Asentí y cerró su carpeta de juntas para levantarse con gran dolor en su cuerpo.

Camino hasta la salida mientras continúe llenando pendientes que habían quedado.

-Tiara- Se volteo antes de abrir la puerta y alce la vista para mirarlo- Y yo la hija que nunca tuve- Sonreí e hizo lo mismo para luego salir y marcharse.

Mi Crush ForeverHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora