Tiara Burgos
Sentí una suave caricia en mi cabello y me acomode, sin poder hacerlo del todo, en aquella camilla en donde simplemente tenía apoyada mi cabeza. Me había quedado dormida junto a la cama del señor Montes.
Luego de llorar unos minutos se me fue inevitable no cerrar mis ojos.
Me levante al percatarme de nuevo que alguien toco mi cabello acariciándolo y al levantar mi mirada encontré la mirada del señor Montes. Sonreí instantáneamente.
-¿Se ha despertado?- Toque su mano y él asintio acariciando mi rostro.
-¿De verdad esto no es un sueño?- Murmuró mientras sentí un quejido de su parte y decidí acomodarlo mejor.
Corrí hasta la puerta para llamar a las enfermeras. Por alguna razón me sentí desesperada y sin saber cómo reaccionar con exactitud.
Luego de que lo chequearon y constataron que estaba bien me sentí aliviada. Por momento me hacía descifrar un poco de amargura en sus ojos. Sentí que seguía pesandole algo y el hecho de pensar que se quiso quitar la vida me pesaba demasiado.
Cuando se marcharon quedamos simplemente nosotros dos.
Me acerque y tome su mano.
-Lo siento- Suspiró acariciando mi mano y acomodándose para sentar- Te he escuchado toda la noche llorar. Te quedaste dormida...
-No le des importancia a eso- Negó para mirarme directamente a los ojos.
-Hija mía- Subió una de sus manos para juntar su frente junto a la mia- Perdon.
Una lágrima se dejó ver junto a las demás que no pudo contener.
Y ahora era mucho más débil de lo que incluso fue antes.
-Te tengo al frente mio y no lo creo- Seque sus lágrimas mientras tampoco podía contener las mías. Sus palabras me subsumen en un limbo -Abrazame, por favor- Nos fundimos en un gran abrazo -Cuando estabas junto a mí sabía que no podía dejarte sola. Mientras estaba recostado me arrepentí de lo que había hecho- Me separe mientras continúe sosteniendo su mano.
-La gente ahi afuera es muy mala- Él asintio.
-Lo es... Por eso te elegí a ti, por eso supe que mi hija era diferente a ellos. Lo sé y sé que es un riesgo continuar exponiendote... Creo que sera mejor acabar con esto- Suspiró mirándome fijamente- Pero es necesario que asumas esta responsabilidad hasta que me recupere.
-Yo simplemente he estado ocupando un lugar. Ese que vos me diste. El puesto te estará esperando- Asintió para subir su mano y acariciar mi rostro.
-Eso me encanta de ti hija. Que no te interesa mi dinero. Que jamas te importo- Cerré los ojos.
-Señorita, se acabó el tiempo de visitas- Dijo una enfermera al entrar a la habitación.
-Ahora me iré- Dije y regresé mi mirada.
Al levantarme sujeto mi mano para detenerme.
-Cuando estaba recostado te escuche, escuche decirme que no me tienes odio, ¿Eso es verdad?- Asentí.
-No podría tenerle odio. A pesar de las circunstancias no se lo he tenido jamás- Extendió sus manos y lo abrace de nuevo.
-Tengo que explicarte muchas cosas- Sollozo y asenti.
-Te juro que tengo miles de dudas- Me separe y seco sus lagrimas mientra yo hice lo mismo- Pero mientras tanto tenemos que cuidarte. Tenes que cuidarte ¿Te parece guardar esa conversación?- Asintió y en un nuevo impulso me acerqué y deposite un suave beso en su frente- Descansa, no pienses en cosas malas, las cosas malas ya han sucedido- Sonrió y me marché sintiendo como su mano se desprendía de la mía.
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Mi Crush Forever
Storie d'AmoreTiara ha guardado la sonrisa de Tomás Herrera por mucho tiempo en fotos que tiene en su celular. No ha tenido el coraje de acercarse a él para decirle sus sentimientos, la vida le resulta una esfera imperfecta que se conecta en algún punto y de la...
