Tiara Burgos
Mis ojos se abrieron aún más al ver aquella gran ciudad en frente de ellos. Era como una niña suelta en un parque de diversiones. En verdad me sentía de esa manera y no lo podía evitar.
-Es preciosa esta ciudad- Y al voltearme para mirar al señor Montes note una expresión de malestar en su rostro.
Me acerque hacia él y todas las miradas de quienes estaban en aquella gran limusina se centraron en él. Tome la botella de agua que estaba a un costado mientras Aldana se percataba de la situación.
-¿Señor Esta bien?- Repitió su amigo preocupado y simplemente asintio tomando la botella de agua.
-Señor será mejor regresar al hotel, ha sido un viaje agotador- Su guardaespaldas lo miró luego de decir aquellas palabras con seriedad y el negó para dirigir su mirada directamente hacia mi.
-Será lo mejor- Repitió Tomás mirando su reloj y como siempre prestando más atención que a otra cosa.
-Esta bien, cancelamos el paseo- Dijo luego de unos segundos para bajar su mirada de manera resignada.
Note que el señor Montes que yo conocía no conocía esa palabras llamada resignación. Jamas la habia tenido en mente y no le agradaba para nada.
El auto desvió su camino y continúe preocupada. Note su cara completamente pálida. Supe que el señor Montes no estaba nada bien, que su salud no era buena, lo supe perfectamente.
¿Porque hacer este viejo entonces?
Y se me vino a la mente lo importante que debería de ser su hija para él. ¿Quien no hubiera estado así como él? Supe que lo hacía todo por ella.
Llegamos al hotel y bajamos de la limusina. Me baje última y torpemente algo me detuvo. El tul de mi vestido se quedó estancado.
-Apresúrate- Insistió Tomás detrás de mi enojado porque molestaba su paso.
-Este vestido ha sido muy costoso. No...- Y un pequeño forcejeo sirvió para que se rasgara liberándome pero rompiendolo -Maldita sea- Me queje y él simplemente se bajó poniéndose a un costado mío- Has hecho que rompa mi vestido- Frunció el ceño.
-¿Y que he hecho yo?- Suspire enojada para caminar hacia el hall del edificio mientras decidí ignorarlo.
En verdad sabía que en un noventa por ciento de responsabilidad había sido mi culpa pero culparlo me ayudaba a seguir ignorándolo. Camine por aquella alfombra roja tan llamativa hasta llegar a la puerta giratoria y entrar al lugar más lujoso de todos. Desde afuera aquellos grandes edificios característicos de ciudad no me ayudaron a distinguir lo lujoso que en verdad eran por dentro.
En el hall de entrada me quede boca abierta al ver aquel gran candelabro sobre mí. ¿Acaso no se caería? Mi mente de niña quedó encantada y mis ojos irradiaban luz.
Recordé al señor Montes y corrí junto a él que estaba ya en recepción. Él sonrió con mi llegada mientras secaba la transpiración de su frente con su pañuelo. Continuaba de la misma manera que cuando veníamos en el auto.
-Aldana irá a las piletas mas tarde- Miro hacia ella que estaba del otro lado de recepción.
-¿Usted...?
-No te preocupes por mi Tiara, estoy demasiado viejo, mejor dejo lo planeado para mañana- Suspiré sintiendo su nostalgia.
Mire hacia todos los lados para volver mi mirada al señor Montes de nuevo.
-No debería preguntarle pero... ¿Y lo de su hija?- Sonrió cabizbajo para dar un suspiro amargo.
-Ella ha estado mucho tiempo sin mi. Creo que no le es importante un hombre viejo y enfermo- Tomó las tarjetas que el joven recepcionista le extendio y me extendió una- Esta es tu llave. Disfruta el día, no te preocupes por mi- La tome mientras se volteo para caminar y marcharse lentamente.
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Mi Crush Forever
RomansaTiara ha guardado la sonrisa de Tomás Herrera por mucho tiempo en fotos que tiene en su celular. No ha tenido el coraje de acercarse a él para decirle sus sentimientos, la vida le resulta una esfera imperfecta que se conecta en algún punto y de la...
