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10. Si Lo Amas, Pelea Por Él

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Narra Jean

Los de la Facción Jaeger nos habían capturado para llevarnos a prisión. Estaba muy enfadado con las acciones de Floch, ultimamente se a vuelto muy arrogante. ¿Pero quién se cree que es? Nosotros llevamos más tiempo peleando que él, hasta parece que se le olvidó la época en la que temblaba como una  niñita.

Estaba refunfuñando para mí mismo hasta que nos topamos con Eren. Al parecer había empujado a Haruka, Armin y Mikasa estaban con ella.

- Eren ¿Te atreves a empujarla estando embarazada? -oí decir al rubio.

Me quedé perplejo admirando la escena que tenía delante de mis ojos. Ni siquiera entendí de lo que hablaban, simplemente estaba sumido dentro de mi mente, la cual, llena de confusiones y dudas, era incapaz de asimilar lo que pasaba a mi alrededor, al menos por el momento.

Cuando reaccioné, los soldados habían tomado al trío que acababa de tener una discusión con Eren. Por fin llegamos a la prisión en donde nos encontramos con Nicolo y la familia de Sasha. Una vez que el cocinero vió a la chica bañada entre lágrimas, fue hacia ella de inmediato para consolarla.

- Haruka, ¿te encuentras bien?, ¿qué fue lo que pasó?

- El estúpido de Eren no quiere asumir su paternidad y la empujó -interrumpí-, en otras palabras, la trató tan mal como a Mikasa y Armin.

El último mencionado ya me había contado previamente lo sucedido.

- Ah, con que se trata de eso -respondió Nicolo con una mano apoyada en el hombro de Haruka, quien estaba sentada en una silla vieja llorando a mares.

- Jean...No hables tan mal de Eren -dijo la chica con esfuerzo para darse a entender-, no sabemos sus motivos reales para actuar de esa manera tan brusca.

- Nadie lo sabe, solo él. De todos modos, no tiene derecho a tratarnos así, somos amigos, nos conocemos desde hace años -agregó Connie.

- Vamos chicos, seguro que Eren busca la manera de ayudarnos, como siempre lo ha hecho. Por eso se hace el frio aunque no lo sea de verdad. Hay que seguir confiando en lo que haga -comentó Armin.

- Ya no nos queda de otra -aseguré con un tono malhumorado.

- Se lo prometí...Le dije que pasara lo que pasara...Nunca dudaría de él ni un sólo instante.

La fémina se estaba levantando de su asiento, al parecer había agarrado ánimos de no sé donde pero los tenía. Su sola silueta parecía haberse fortalecido de un momento a otro.

Grandes estruendos provenían del exterior. Seguro que era una pelea entre titanes y humanos de la Facción Jaeger y del ejército de Marley , como de costumbre. Esos tipos del exterior son un enemigo fuerte e inteligente gracias a sus espías bastardos. Se aprovechan de nosotros y dependen de eldianos que se transforman en titanes para defenderse a sí mismos, ¡y aún así nos tratan como demonios siendo que ellos es realidad son los demonios! Es una comédia malísima.

- ¡Chicos! ¡Por favor ayúdennos! ¡Eren está peleando sólo allá afuera! ¡Si sigue así, nos robarán al fundador! -dijo desesperadamente el de piel oscura abriendo la puerta para liberarnos.

 Una vez afuera, Connie se le echó encima. Tuvimos que calmarlo y pensar con la mente fría antes de tomar una decisión. Obviamente que Mikasa iba a querer ayudarlo, pero ¿y los demás qué haríamos? Empezó el debate y concluimos que los ayudaríamos.

- Yo también voy. No pienso quedarme quieta mientras todos ponen en riesgo sus vidas. Me uní al ejército para pelear, no para ser un estorbo.

- Pero Haruka, tú estás empezando tu embarazo -argumentó el de baja estatura.

- Ya lo sé Armin. Pero no quiero estar sin hacer nada. Debo ayudar a Eren siempre que me necesite.

Armin estaba a punto de decir algo, sin embargó, no lo dejé hablar:

- Sé que lo amas y todo, aún así, no debes arriesgarte a perder al bebé -su expresión cambió al escucharme pues siempre le había dado la razón desde que nos volvimos compañeros, y posteriormente, amigos, casi hermanos -, y también sé que eres de las mejores peleadoras que están aquí. Es tu decisión, no te detendré.

Haruka reaccionó con una enorme sonrisa que iluminó por completo su rostro, borrando cualquier rastro de tristeza y amargura.

- Waaa, ¡gracias Jeanbo! ¡Sabía que contaría contigo cara de caballo! -respondió abalanzándose sobre mí. Me hizo sacar un grito de dolor por la fuerza con la que me abrazó la muy desgraciada.

- ¡Oye no me digas así!

- ¡EHHH! ¿Por qué no?

- Porque no y ya. 

- Bueno, está bien -dijo abrazándome de nuevo. Su calidez me transmitía valor. - Te debo una.

- Te dejaré acompañarnos con una condición.

- ¿Qué tipo de condición?

- Que me dejarás golpear a Eren cuando lo veamos la próxima vez.

- Hayyyyy. Supongo que está bien, pero no le des muy fuerte ¿si?

- ¡Jo! Intentaré no pasarme como el capitán Levi. No debo arruinar su saco de box -bromeé.

- ¡Eren no es el saco de nadie, tonto!

- Ya, es sólo una broma no te enojes.

Y así, nos alistamos para salir al campo de batalla con el antiguo equipo.

- Demostrémosle una vez más a esos babosos que los eldianos somos mejores.

"Te has vuelto toda una mujer Haruka" Me dije.

- ¡Sí¡ ¡Salgamos a pelear! -dije para animar a todos.

- Pateemos traseros de titanes.

- Esto es serio Connie. No estamos de humor para tus chistes malos.

- Lo siento, olviden lo que acabo de decir, por favor.

- De todos los presentes, tú no has cambiado nada.



Continuará...

𝘔𝘪 𝘓𝘶𝘻, 𝘛𝘶 𝘖𝘴𝘤𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora