Narra Eren
Al avanzar, uno siempre va dejando cosas importantes atrás, cosas que quizás ya no volverá a recuperar, tal vez ni a ver, y en el peor de los casos, a olvidar...
Yo quisiera no tener que dejar a un lado todo mi mundo, no quiero, no puedo, no. Si nada de esto estuviera pasando, llevaría otro tipo de vida, yo debería haber estado en mi casa de Shinganshina, con mi madre, mi padre y Mikasa, continuaría ayudando en las labores y jugando con Armin, tal vez peleándome de vez en cuando y escuchando los regaños de Carla porque le preocupa su "pequeño remolino" (eso último me hizo soltar una leve risita), debí haber crecido en el mejor de los ambientes, salido al exterior, volverme soldado y...y haberme enamorado de Haruka otra vez.
¡Pero claro! Eso existe en un lugar imaginario de mi mente donde no existen titanes. La realidad es muy cruel. En un mundo donde reina la violencia, en donde no hay mas que historias de terror, no existen finales felices.
Cabizbajo, proseguí mi andar solitario.
- ¿Será que realmente vale la pena sacrificar tanto para alcanzar una libertad que no se disfrutará por mucho?
Y tú ¿de qué eres esclavo? ¿de tus traumas de la infancia? ¿del trabajo? ¿de la vida cotidiana? ¿de los recuerdos que ya pasaron? ¿de un objeto? ¿de una persona en específico? Por mucho que te esfuerces, nunca podrás ser libre realmente, siempre habrá algo a lo que seas dependiente, algo de lo que nunca te desapegarás, partiendo de este punto, se puede decir que la verdadera libertad ni siquiera existe -
Pensé en la pequeña promesa que Haruka me había hecho años atrás y que significó demasiado para mi.
La gente del exterior comenzaba a llegar a la isla, casi todos los días ayudábamos a la construcción del tren y a otras modernizaciones. Para ese entonces, yo ya había visto todo lo que acontecería en el futuro. Trataba de pensar en otras soluciones, sin embargo, mis esfuerzos resultaban inútiles.
Mi semblante se tornaba cada vez más triste y melancólica. Se me había una costumbre suspirar por los rincones, hablar solo si era necesario, hasta me olvidaba de alimentarme, pero lo peor era que me había olvidado de reír.
Una ocasión, Haruka me encontró llorando al pie de una de las ventanas de mi habitación.
- Eren ¿te encuentras bien?
Alcé la vista sorprendido al escuchar su voz.
- Haruka -dije secando un poco mis lágrimas- ¿Qué haces aquí?
- Pues...vine a buscarte Eren -se sentó a mi lado con ligereza.
- Ya veo, seguro que los he preocupado a todos, lo siento.
- No te preocupes.
Un silencio profundo invadió la habitación hasta que la fémina tomó la palabra:
- Eren, quisiera saber el motivo de tu tristeza ¿quieres decirme?, tal vez pueda ayudarte.
- No creo que me entiendas por mucho que te lo explique.
- Bueno, al menos intenta darme unos cuantos datos.
Solté un suspiro y comencé con mis argumentos:
- Resulta que estoy a punto de cometer una atrocidad, más bien, estoy condenado a ser el autor de dichas maldades. Me parto la cabeza a diario para procurar encontrar un camino mejor, la verdad es que intento escapar de lo que ya está escrito. Es como si, me encontrara en un callejón sin salida.
- Eren...
Lágrimas brotaron de mis ojos aunque intenté retenerlas a fuerza.
- Yo...Yo ¡no quiero cometer algo como eso! ¡Me niego a aceptarlo!
Mientras lloraba con amargura, Haruka, con un rostro casi angelical, se apiado de mi. Colocó sus manos en mis hombros, provocando que me volteara hacia ella.
- Veamos, lo que me dices es sin duda, algo muy complicado. No te voy a obligar a que me lo cuentes todo, pero por lo que entiendo, es que tú estás a punto de transformarte en un monstruo contra tu voluntad. Eren escúchame, no importa en lo que te conviertas, incluso si eres un asesino y todos te vean como un monstruo, sabes que siempre contarás con el apoyo de tus amigos, de tu familia.
Yo siempre creeré en ti. No importa qué tanto cambies, en el fondo de tu corazón seguirás siendo el mimo Eren de siempre. Te lo prometo, aunque no llegue a comprenderte, no dudaré en seguirte. Estamos juntos en esto ¿no?
¿Cómo era posible que unas simples palabras hayan tenido tanto peso en mi interior? Al menos, sabía que alguien en el mundo no me dejaría solo. El cielo se pintaba de tonos naranjas y rosas, la luna se asomaba entre las nubes, y con ella, la fuerza y la confianza que necesitaba.
- Yo también lo prometo. No volveré a dudar jamás. Me aseguraré de que vivan una vida muy larga.
Continuará...
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𝘔𝘪 𝘓𝘶𝘻, 𝘛𝘶 𝘖𝘴𝘤𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥
Fanfiction"Eren escúchame, no importa en lo que te conviertas, incluso si eres un asesino y todos te vean como un monstruo, sabes que siempre contarás con el apoyo de tus amigos, de tu familia. Yo siempre creeré en tí. No importa qué tanto cambies, en el fond...
