Capitulo 23

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Gravity, Coldplay

FINAL

PARTE 1

En el instante que logre leer la carta con los ojos inundados de lágrimas.

Kate:

Sé que cuando leas esta carta vas a estar muy enfadada pero tranquila, voy a estar bien, pase por cosas mucho peores a lo largo de mi vida pero si por algún motivo pasa algo, quiero que sepas que estos últimos meses que pase contigo fueron los mejores de mi vida, a tu lado el mundo es mejor. El verte dormir me hizo sentir que en otra vida te amé y que en la próxima sería igual. Eres mi otra mitad, la que me mantiene con vida, mi pequeño cristal. No vengas por mí, te lo suplico. Espérame y si no vuelvo,  no huyas eres la persona más fuerte que conozco, tu puedes contra todo lo que se te cruce por tu camino. Mi fuerte y pequeño cristal.

Te ama, Jayden

No podía ni respirar de lo agobiada que me sentía, no podía ser que se haya ido así sin más y en las condiciones que estaba, tenía que buscarlo podría  desmayarse o quien sabe que le podría pasar después de todo lo que le sucedió. Tome mis cosas lo más rápido que pude y baje.

Cuando entre a la sala me encontré con Lucia y Brenda estaban sentadas en la cocina con muchas medicaciones, al verme tan mal, se levantaron tan rápido que ya estaban a mi lado.

— ¿Que ha pasado? ¿Está bien?

— N...No lo sé, no está.

— ¿Cómo que no está?— dijo Brenda muy asustada.

—Me dejo una carta— Se la tendí.

—Se fue en busca de Noah.

—No, no, no, no puede está muy débil, le puede ocurrir cualquier cosa en su estado, hace unas horas no podía respirar.

Su madre no podía creerlo, estaba entrando en crisis, sus manos temblaban y con su enfermedad no podían ponerse nerviosa o estar cualquier situación donde sufra estrés

—Tranquila Lucia, vamos a buscarlo pero no podemos ir solas, sin armas o cualquier herramienta para defendernos.

Era cierto por muy desesperadas que estemos no podríamos ir allí sin armas ni nada para defendernos en cuestión de segundos estaríamos muertas o incluso aun torturadas y para nada.

—En su cabaña...—Dije de repente, recordé la cabaña donde me había llevado Jayden pero Brenda me corto.

—Pero están todos allí, Kate.

—Tienes razón pero si no es en la cabaña no sabría dónde podría ser.

—Aquí...—dijo su madre y se dirigió a su cuarto y abrió una puerta que estaba cubierta por una gran cortina ocultándola.

—Síganme es por aquí.

Fuimos detrás de ella muy cuidadosamente, encendió la luz y había cualquier cantidad de armas u objetos para defendernos.

—Madre mía—Dijo Brenda con sus ojos como platos—. Juro que en este momento resuena la canción back in black de la película Rocky en mi cabeza.

—Vamos Brenda, no estamos de bromas, tenemos que ir por mi hijo. Tomen todas las armas que quieran y que sepan utilizar...

Conocía cada una de esas armas, cada pieza, como desarmarlas y volverlas a su lugar. Jayden me había enseñado cada cosa que podía hacer con ellas.

—Tienes que elegir bien la que quieres usar porque la más grande no es la mejor, siempre tienes que fíjate cuál es la que más fácilmente puedes manejarla ya que si se te abalanzan a ti no puedes manejarla.

—Te ves muy lindo cuando explicas—dije concentrada en sus ojos que a la luz del sol se veían aún más claros, como que si no tendrían color.

—Presta atención Kate, esto es muy importante, si yo no estoy y tienes que defenderte, deberías saber cómo utilizarlas.

—Está bien, señor gruñón...

—Siempre tienes que tener una escondida en tu cuerpo, puede ser un arma de 9 milímetros ya que es pequeña y pasa desapercibida, pero tienes que tener cuidado cuando intentas sacarla, es depende la situación. ¿Entiendes pequeño cristal?

—Sí, experto y misterioso en armas.

—Bien.

Tenía miedo, pero tenía que ser fuerte por Jayden.

Tienes que quedarte Lucia, no puedes ir, puedes decaer cielo.

Es mi hijo, tengo que ir.

Mira, si tú te quedas aquí, yo te iré contando todo lo que va ocurriendo y si te necesitamos, te llamaré. ¿Estás de acuerdo?

Lucia miro con desdén y después de un rato habló.

—Está bien.

—Ya tenemos que irnos...—Dijo Brenda con tantas armas encima que no podía ni cargarlas.

—Vamos.

Luchar uno mismo es muy cansador.
Contra el hecho innegable de que ya nada volverá a ser como antes. Te colocas frente a tu destino y, en lugar de dar un paso adelante, das dos hacia atrás. Suficiente para evitar el desastre. Solo dos. Suficiente para alejarte de las sirenas que anuncian la tragedia.

Teníamos que luchar contra nuestra conciencia maldita de miedos y también con aquellos que nos esperaban allí, en el oscuro final.

...

.Gracias por leer la pequeña cajita de cristal, aquí les dejo mi cuenta para más info.

_sofi_abril_ <3

La pequeña cajita de cristalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora