XVII. 𝐒𝐄𝐂𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐎

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YUKI'S POV

─Yuki. Yuki─ Hanji me sacude. Estoy en un trance por lo que acabo de ver.

─¡YUKI!─ Hikari me grita en el oído. Volví a la realidad.

─¿Qué te pasa? Cuando pasó ese auto quedaste con una mirada de shock que me dio mucho miedo─ me dice Sawada.

─Oh, es que... simplemente me asusté un poco.

─Espero que la policía lo atrape pronto─ habla Tori.

─Papá, ¿la policía va a atrapar a esos ladrones?─ le pregunta Himeko a Genzo, que no apartaba la mirada del camino.

─Por supuesto─ se da vuelta y le sonríe─. La policía atrapa siempre a los criminales.

─No es cierto, en la persecución de Osaka la semana pasada se les escapa...─ Wakashimazu codea fuertemente a Sorimachi para callarlo─¡Ay! ¡¿Por qué siempre a mí?!

─Porque nunca sabes cuándo callarte.

Admito que esa escena me causó un poco de risa, pero la seriedad no tardó en reaparecer. Juro que esa cara me llevó a la época del 2011, cuando la peor catástrofe de mi vida ocurrió. Perdí a las dos personas más importantes de mi vida, y llegó ese hombre que me hizo la vida imposible por diez años. Luego de que conocí a Urabe y me mudé a su casa, creí que jamás lo volvería a ver, es más: escuché que finalmente fue enviado a prisión, pero ahora, siete años después, vuelvo a ver esos ojos aterradores. 

Me gustaría creer que me equivoqué, que esos ojos son de una persona que nada que ver con la que estoy pensando, y que también se dedica a la delincuencia, pero lo cierto es que en este país no muchas personas tienen los ojos de ese color, la única japonesa que conozco con esos ojos es Cho...

¿Será una coincidencia? Ojalá que sí...


Genzo nos deja a Hiroto, Eiji, Michiru, Hanji y a mí en mi casa. Ya dejaron a Hyuga, Wakashimazu, Sorimachi, Hikari, Nitta, Kishida, Nakayama, Nishio, Kisugi, Izawa, Taki y Takasugi en las suyas. Mientras Hanji y los niños se despiden de los otros, yo abro desesperadamente la puerta de la casa sin romper la llave.

─¿Estás bien, Yuki?─ me pregunta Sanae.

─Cla-claro que sí, ¿cómo no lo voy a estar?─ río nerviosa.

Entonces, como Flash, un auto pasa por la calle. Nadie vio al conductor, pero yo sí... No sé que tengo que puedo ver a las personas que pasan a gran velocidad, pero el punto es que volví a ver esos ojos celestes, mirándome como si fuera un águila devoradora que asecha a su presa. 

El auto siguió de largo, pero yo quedé congelada en mi lugar. Me tiemblan las manos, me suda la nuca, es un sudor frío, siento mi cuerpo como congelado, la sangre se me enfrió, mi cara se puso azul del miedo que sentí, y las llaves se cayeron al piso.

─¿Yuki?─ Hanji me toca la cara─Estás fría─ me dice con preocupación.

─¿Es por el auto que viste?─ me pregunta Ryo.

─¡Yo quiero ir a toda velocidad en un auto!─ habla Hiroto, pero yo reacciono gritándole:

─¡LOS TRES SE VAN PARA ADENTRO, YA!

Los tres, un poco asustados, obedecen.

Perdón, pero es que después de ver esos ojos tres veces, no puedo dejar que los niños anden afuera solos, y más de noche. Ahora que pasó por mi casa me es difícil poder dormir por las noches a partir de ahora. Ya sabe dónde vivo, y puede atacar la casa cuando quiera. Dios, y yo me había divertido tanto en la playa...


TORI'S POV

Yuki y los demás entraron a su casa, y nosotros seguimos con nuestro viaje, pero antes de que Wakabayashi arrancara, ella nos dijo a todos con una mirada de shock que me hizo sentir miedo: 

─Apenas lleguen a sus casas, cierren todo lo mejor que puedan. No quiero que les pase nada.

¿Qué significará? ¿Por qué ese auto la puso tan nerviosa?

Cuando nos dejaron a Takeshi y a mí, yo le dije:

─Percibo un gran peligro, Takeshi.

─¿Sí? Yo también.


Ya es lunes, y acabamos de salir de la universidad. Hoy fue un día muy pesado. En Diseño hicimos unos cuantos logotipos originales, y acabé bien agotada. Takeshi igual.

─¿Qué hiciste, amor?─ le pregunto.

─Disectar unos cadáveres de rana y otros animales muertos, nada del otro mundo.

─Suena divertido─ río irónicamente.

─¿Y tú?

─Unos logos originales para demostrar nuestra experiencia con las computadoras.

─Eso sí suena divertido.

─Sí...─ entonces nos acercamos a la escuela de Himeko. Creo que vamos a saludarla un rato por el alambrado.

Pero en ese momento un auto estaciona y de ahí sale un hombre con gafas y el cabello marrón-anaranjado.

─Takeshi.

─¿Sí?

─¿Esa apariencia no se te hace familiar?

─Puede ser... Espera, se está acercando al alambrado de la escuela, justo donde está Himeko.

─Vamos─ nos acercamos y nos escondemos detrás de un auto estacionado al otro lado de la calle.

A Himeko se le fue Piko, pero el hombre metió una mano por el hueco del alambrado y tomó a Piko.

─¡Piko!

─Himeko, qué bonito balón─ le dice.

─¿Me lo devuelves?

─No te preocupes, no hago daño.

─Mis padres y la tía Yuki me dijeron que no debo hablar con desconocidos.

─Oh, eso se arregla: Himeko, Satoru; Satoru, Himeko. Ya no somos desconocidos.

Himeko se ríe.

─Espera, ¿Yuki no había dicho que...?

─No puede ser. Además el auto es igual al de ayer. Por eso estaba tan asustada...

El hombre estaba por meter su mano de nuevo en el hueco del alambrado para darle a Piko.

─¡HIMEKO, ALÉJATE DE ÉL!─ le grita Takeshi.

El hombre reaccionó sacando un arma y disparó a Takeshi, pero yo logré moverlo a tiempo. La bala le rozó la mejilla. Pero lo peor fue que saltó el alambrado y tomó a Himeko con un sólo brazo para volver a saltar el alambrado.

─¡HIMEKO!─ la maestra y sus amigos miraban en shock esa escena. 

Metió a Himeko en el auto y se fue a toda velocidad, no sin antes dejar una nota pegada a Piko (el cual dejó en el patio):

─Si Yuki Kano no aparece con vida en mi casa, la niña no verá la luz del día nunca más.

Nos acercamos a ellos, sin poder creer lo que pasó. Todo fue tan rápido.

─Hi-himeko...

─Hi-himeko

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𝗠𝗜 𝗠𝗘𝗗𝗜𝗢 𝗕𝗔𝗟𝗢́𝗡 𝟯 ❱ Capitán Tsubasa ✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora