Resistir.

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Odiaba la vida de adulto.
Odiaba trabajar. 
Odiaba levantarme temprano todos los días.
Odiaba soportar que básicamente me exploten.
Odiaba todo.
Pero tenía que hacerlo.

Mi motivación diaria era Jisung, y esto sonaba muy cursi y sentimental, pero así lo era, sino, probablemente hace tiempo hubiera dejado mi trabajo y me hubiera dejado morir de hambre e insolación... Lamentablemente no lo decía de broma.

El lado bueno es que tenía mis amigos, de hecho los conocí ahí mismo, en el trabajo, y habían hecho mi vida un poquito mejor, así como el trabajo menos aburrido.
Casi no frecuentabamos fuera de la oficina, pero seguían siendo especiales para mí.

-Te odio tanto –dije después de que Donghyuck me lanzara una pequeña basura que golpeó mi cara.

-Estoy tan aburrido –respondió ignorando mis quejas.

-Siempre estás aburrido –dijo Renjun a su lado, mientras tecleaba algo en su computadora.

-No es como que trabajar de secretarios y oficinistas sea algo divertido.

-Bueno, tienes razón –habló nuevamente Hyuck, enderezandose en su asiento.

-No puedo quejarme, muy apenas logré conseguir este trabajo sin haber estudiado la universidad –comenté mientras seguía tratando de hacer mis pendientes.

-Pero el jefe te explota especialmente a ti –dijo Renjun con cierta preocupación en su voz que tuve que pasar por alto.

-Sí, a veces te deja trabajo que ni siquiera te corresponde –Hyuck le dio la razón, mirándome.
Yo suspiré, sé que era verdad.

-Lo sé, pero no debo quejarme. La paga no es mala, debo resistir un poco más hasta tener el suficiente dinero para abrir la cafetería que quiero en la zona que quiero –les recordé.

-Si, si, y darle una buena vida a Jisung o así –me arremedó Hyuck.– Entendemos tu situación Jae -no lo hacen.- Pero tampoco te presiones tanto.

-Tambien debes pensar en ti mismo y tú bienestar –agregó Renjun.
Esta era una charla casi rutinaria, comenzaba a acostumbrarme.

El teléfono de mi escritorio comenzó a sonar.

-Uh, lo invocamos, ya va a comenzar con tu explotación laboral diaria –dijo Donghyuck volviendo a lo suyo.

Y así fue como comenzó mi día y semana en general, llena de trabajo a más no poder.
Pero al menos me gustaba estar ocupado, así evitaba preocuparme por cosas que no eran tan importantes o graves.

Claro que no esperaba que el trabajo ese día se extendiera hasta que ya había anochecido.
Eran las 10 de la noche y yo apenas salía del edificio cuando mi estúpido turno terminaba a las 4 de la tarde.
Estaba agotado.
El estúpido de mi jefe me dio todo el trabajo que no pudo realizar el fin de semana (apostaría a que ni siquiera lo intentó), y además, me hizo terminar todos mis pendientes.
Era injusto, definitivamente renunciaría en ese mismo instante si no fuera porque de verdad necesitaba el dinero.
Así que cuando entré a mi auto me di un momento para respirar profundamente y cerrar mis ojos, antes de comenzar a andar hacia la casa.
Quería llorar y gritar a más no poder pero no podía, ni debía.

La idea de Jisung preocupado por mi me cruzó por la mente, pero honestamente eso no pasaría, así que solté una risa sarcástica por mi gran imaginación.

Mientras iba de camino, luchando contra el sueño ya que mi miedo a tener un accidente automovilístico era mayor, puse música.
Así al menos me mantendría más cuerdo, además, tal vez mejoraría mi humor un poco.

Con todo el trabajo, mi siquiera había podido comer, solo tomé 3 tazas de café y ya.
Mi estómago debe odiarme, como dijo Jeno el otro día.
En cuanto llegara me haría unos fideos instantáneos aunque sea.

Dejando de lado mi paranoia con los transportes, era lindo ver la vista de las luces de la ciudad mientras manejaba, de cierta forma me ayudaba a relajarme, y eso sumándole el viento fresco de la noche entrando por mi ventana.
Pero a veces deseaba tener compañía, alguien que esté a mi lado disfrutando esto al igual que yo, aunque sea alguien que pudiera escuchar todas mis quejas después del trabajo.

Llegué a casa al fin, aunque al entrar me di cuenta que estaba solo, Jisung debía estar con Chenle aún.

Espero no tarde, ya que también tenía escuela mañana.
Por ello le dejé un mensaje diciéndole que no tardara y que viniera con cuidado, claro que no me contestó, pero si lo vió.

Dejé mis cosas en cualquier lugar de la sala y me hice mis fideos instantáneos y así como estuvieron listos, los terminé en un santiamén. Moría de hambre.
No me preocupé por recoger mi basura y simplemente me tiré al sofá, sintiendo la inmediata satisfacción de mis músculos relajarse.
Espero pronto encontrar otro trabajo que no me drene tanto física y mentalmente, pero sin estudios universitarios sería difícil.
Un trabajo de medio tiempo tampoco era una opción.

Me dejé llevar por el cansancio y simplemente cerré mis ojos.
No supe ni siquiera cuando caí dormido pero realmente lo necesitaba.


Desperté algo alarmado por el repentino sonido de mi alarma, lo cual provocó que cayera al piso.
Eso me pasaba por quedarme dormido en el sofá.
Ahora tendría un gran dolor de espalda todo el día, genial.

Aunque no recordaba haber traído una manta para cubrirme.

Como sea, no podía detenerme a relajarme y pensar, porque debía estar listo para irme a trabajar.
Así que fui a mi habitación a tomar ropa y me di una ducha lo más rápido que pude.
Preparé un café cargado y un sándwich básico.
Acabé el sándwich lo más rápido que pude para poder disfrutar mi café con un poco más de calma, al menos quería tener este momento de relajación.

De verdad que ya no quería trabajar, odiaba hacerlo, pero sabía que debía seguir.

Mientras me tomaba mi tiempo para tomar mi café, pensaba en todo.
Odiaba pensar en todo.
Nunca había ni un momento en que me pudiera relajar sin pensar, mi mente jamás estaba en silencio pero ya estaba tan acostumbrado a ello.

Estaba pensando en Jisung y yo, ¿Qué haríamos si un día el dinero nos hace falta?
Por supuesto que Jisung no tendría que preocuparse mucho porque todos mis ingresos serían para él al menos hasta que sea mayor de edad y consiga trabajo, pero no me gustaría que él viviera con el pendiente de no tener qué comer, prefiero que viva con el pendiente de no saber qué comer.
Aunque claro que tal vez exageraba un poco, ya que aún teníamos el suficiente dinero para vivir estables unos cuantos años más, o eso espero.

Por otro lado, si no nos comenzamos a llevar bien, cuando venga la mujer de servicios sociales a hacer sus estúpidos chequeos, nos irá mal, y yo no quiero eso.
No quiero que me lo quiten.

-Buenos días –la voz de Jisung me sacó de mis pensamientos. No sabía cuánto tiempo llevaba ahí.– ¿Te duele la cabeza?

Cierto, me encontraba con los dedos sobre las sienes.

-¡Buenos días Jisung! –me forcé a sonreírle, después de todo era la primera vez que me decía buenos días.– No, no, solo estoy algo cansado y estresado, pero nada grave. ¿Ya te vas a la escuela? Puedo prepararte algo rápido para que comas aquí, ¿Llevas dinero para comprar comida allá verdad?

-No es necesario –me interrumpió.– Chenle normalmente me lleva algo de comer ahorita en la mañana. Y sí, si llevo dinero para el almuerzo.

-Está bien, ya sabes que cualquier cosa ahí está mi número telefónico... Llámame si lo necesitas –dije esto último en una súplica discreta.
Él solo me miró en silencio por unos segundos y después asintió.

-Ya me voy –avisó, colgando su mochila en sus hombros.

-Que te vaya bien –y entonces salió.
Esa era mi señal para ya apresurarme antes de que se me hiciera más tarde de los esperado.

Brooding.- NominDonde viven las historias. Descúbrelo ahora