La noche era joven después de aquella fiesta. Todos se movían, de un lado para otro al ritmo de la música, ebrios o borrachos.
Miré la hora de mi reloj digital ajustado a mi muñeca izquierda: las tres menos veinticinco de la madrugada. Salimos de aquel lugar, y el frío nos asustó, debido al gran cambio de temperatura.
- Deberíamos hacer algo más -Daphne Robinson se apoyó sobre el hombro de Henry Crew, con varias copas encima-, ¡la noche es joven!
Wednesday Fühler rió entre dientes ante el espectáculo que su amiga Daphne estaba dando.
Jerry McKenny eructó, desprendiendo de su boca un olor a alcohol mezclado con a saber el qué.
- Podríamos ir a mi casa -propuso Isabella White, la cual estaba ebria.
Tyson O'Donald negó con la cabeza en signo de desaprobación.
- Tu casa es una mierda -los demás asentimos ante el comentario.
- Vayamos a la mía -propuse.
- Eso suena mejor -Sophie Ride se puso a bailar en la carretera mientras pronunciaba aquellas palabras.
Mis padres murieron en un accidente en su trabajo: grababan el programa en el que estaban trabajando cuando uno de los extras cayó encima de un foco, el cual se rompió y provocó un incendio, matando a la mayoría de los presentes.
A todo esto, vivía con mi tía, la cual era viuda y tenía una hija unos tres años menor que yo.
- ¿Estás seguro de que estarán dormidas, Nicholas? -preguntó Tyson entrando a la pequeña parcela de uno de los chalets adosados de las afueras de Georgia.
- Yo que sé -respondí nervioso-, son las tres, supongo que sí.
Encajé la llave tras varios tanteos en la puerta, en la cual no lograba atinar debido a la borrachera que llevaba encima. Tras el vigésimo intento, entramos.
La casa estaba oscura, silenciosa si no fuese por el sonoro tic-tac del viejo reloj de cuco, que pertenecía a nuestros antepasados y aún seguía funcionando.
- ¿Qué pretendéis hacer en una casa de noche y borrachos? -acusó Isabella White, quedándose en el marco de la puerta del comedor.
- ¿Jugar al parchís? yo que sé -Jerry contestó, con sorna, desganado.
- ¡Podríamos hacer una ouija! -a Daphne se le iluminaron los ojos ante aquella idea.
- No está mal para matar el aburrimiento -asintió Tyson.
- Yo paso -negó Sophie-, yo creo en esas mierdas, paso de jugar. Me quedaré aquí, viendo como os sumís en una muerte segura.
Los demás la miramos incrédulos.
- Creo que mi prima Bárbara tenía una -cambié de tema.
- En efecto, aquí está -mi prima empezó a bajar las escaleras con la tabla y todos los utensilios necesarios en la mano.
- ¿Cómo nari...? -Jerry se echó hacia atrás en el sillón ante el susto que le había provocado Bárbara.
- ¿Cómo sabías esto? -pregunté nervioso.
- Siempre te oigo llegar cuando sales de juerga, entonces no me he dormido hasta que habéis llegado y he oido lo de la ouija, quiero jugar -dijo Bárbara, cruzándose de brazos en pijama.
- Ni hablar -Daphne le arrebató la tabla a mi prima-. Vete a dormir, y ni se te ocurra molestarnos.
Sonó como una verdadera amenaza.
- Está bien -Bárbara alzó los brazos ante aquella situación, subiendo el primer escalón-. Será mejor que me vaya antes de que te acuestes conmigo también.
Wednesday rió ante las palabras de Bárbara, y los demás la imitamos. Aquel fue un golpe bajo.
- Vamos a jugar -Daphne agarró un vaso de la mesa del comedor y puso la tabla en el suelo, sentándose ella a continuación
-. ¡Vamos!
Todos le hicimos caso, excepto Sophie, quien se sentó en el sofá observando la escena con detenimiento.
Todos pusimos los dedos índices sobre el culo del vaso, dando seis vueltas con el artefacto para contabilizar el número de personas, y entonces empezó la tanda de preguntas.
- Oh, espíritus, ¿hay alguien ahí? -dijo Jerry, aún borracho acompañado de una risa incesable.
- Cállate ya, tómatelo en serio -Isabella arqueó una ceja.
- De nuevo -esta vez habló Wednesday -, ¿hay alguien ahí?
El vaso se movió hacia el claro 'sí'.
- ¿Quién lo ha movido? -Terry se revolvió en su sitio.
- Yo no he sido -comenté, y los demás hicieron lo mismo.
- Será mejor que la cerreis... -susurró Sophie, a la que se le notaba el miedo por cada articulación de su cuerpo.
- No -Daphne no estaba dispuesta-, ¿quién eres?
El vaso se volvió a mover: 'tu peor pesadilla'.
- Esto es serio, parad de mover el vaso -Isabella parecía arrepentida.
- Vale, si de verdad eres un espíritu, ¿qué nos vas a hacer?
'Os mataré de una forma atroz'.
- Quiero irme -Isabella y Sophie articularon esas palabras casi al unísono.
- ¿Moriste en esta casa? -pregunté.
'Justo donde estáis sentados'.
Isabella apartó el dedo, temerosa.
- Pon el maldito dedo, la estamos cerrando mal -Tyson parecía furioso, mientras Isabella se sentaba junto a Sophie entre sollozos.
- Isabella por Dios -pero la chica no contestó.
Cerré la tabla de golpe, quitando el vaso segundos antes.
- Será mejor que esta noche os quedéis aquí a dormir -Bárbara estaba sentada en uno de los peldaños de la escalera-, después de la desgracia que acabáis de desatar, lo necesitaréis.
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Aquí está el primer capítulo. ¿Qué os ha parecido?
¡Espero que os haya gustado! ☺
Nos vemos en el siguiente capítulo.
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Ouija.
ParanormalUno: juega. Dos: huye. Tres: investiga. Cuatro: asústate. Cinco: muere. No es solo un juego. Al invocarlos, vosotros destruís vuestro destino. La mismísima muerte. Y eso es lo que desconocían una panda de amigos cualquiera, singular y de lo más nor...
