C a p í t u l o : 2

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Mis ojos se abren y me doy cuenta de que no estoy en mi departamento, aunque no esté para nada acostumbrada a ese nuevo espacio. Me siento sobre el sofá e inspecciono con la mirada el lugar, entre la poca luz que entra por las ventanas.

El departamento de Jeremy.

Mi ropa está en el suelo, luego de frotarme el rostro con las manos para mantenerme despierta, comienzo a vestirme. Camino por el corto pasillo hasta abrir la puerta de la habitación de Jeremy. Puedo ver su silueta en la oscuridad, puedo oír sus ronquidos. Vuelvo a cerrar la puerta y en el reloj miro que son pasadas las tres de la madrugada. Tomo mi bolso y mi abrigo antes de marcharme. La cuidad nunca duerme, cuando conduzco por las avenidas, observo a toda aquella gente de fiesta. Gente por todos lados.

Al llegar a mi departamento, no me molesto en encender las luces. Camino directo hacia el sofá, arrojando mis cosas sobre él y sentándome para quitarme las botas. Me relajo contra el respaldo y dejo que mi cabeza caiga hacia atrás durante unos segundos. La tentación de mirar hacia la ventana me llama.

Y me vence.

Giro mi cuello, llevando la mirada hacia el departamento del otro edificio. Hay una luz encendida, la de su habitación, que tampoco lleva cortinas. ¿Acaso no las conoce? De golpe una puerta se abre, y me doy cuenta que es la del baño. Él aparece entonces con aquella escasa luz tenue que ilumina su silueta. Solo lleva boxers puestos, quita el cobertor de la cama y luego se lo echa encima antes de apagar la luz, y que todo vuelva a sumergirse en oscuridad.

Trago saliva y luego de esperar a que esa luz vuelva a encenderse, me pongo de pie frustrada y me quito el vestido quedando solo en bragas. Camino hacia la habitación y hago lo mismo que ese desconocido ha hecho hace tan solo unos minutos.

••••

Luego de terminar de acomodar las últimas cosas de la mudanza, me siento en el sofá con un libro del taller de fotografía en el regazo y un vaso con zumo de granada en la mano.

Comienzo a repasar para presentar el examen a final de mes. Todos estos años he estudiado instrumentación quirúrgica para poder ganar un poco de dinero y pagarme el curso de fotografía. Ya que siempre ha sido mi verdadera pasión o identidad.

Mi móvil suena encima de la mesita de café y me estiro para tomarlo y ver el nombre de mi madre en la pantalla. Le doy al botón verde y me lo llevo a la oreja.

—Hola, mamá. –saludo, cerrando el libro y dejándolo a mi lado.

—Cariño, supuse que estarías ocupada con la mudanza pero no podía esperar para llamarte.

—Lo sé. He terminado hace poco y ahora estoy en modo estudio para dar el último examen.

—Vale. ¿Y cómo va todo?

Suspiro y miro durante un segundo hacia la ventana. Rápidamente elijo no distraerme y respondo:

—Va todo bien. El lugar es increíble. Ya me siento en casa.

—Es una buena noticia. –dice. —En ese caso, espero que nos invites a cenar pronto. ¿Podrías invitar a Jeremy también? Hace mucho no lo veo.

Volteo los ojos. Mi madre adora a Jeremy, piensa que él y yo estamos cortados por la misma cuchilla y cocidos con la misma aguja. Cree que debemos estar juntos, y siempre que le he dicho lo contrario, se niega a reconsiderarlo.

—Lo he visto anoche, junto con otros amigos. –recalco para que lo entienda, pero sé que no será así. —Saldrá de la ciudad por asuntos de trabajo.

—Jeremy es tan dulce contigo…

Si, dulce… No quiero ponerme a hablar con mi madre sobre lo que hice con Jeremy anoche, mientras pensaba en el inquilino de aquí junto, al cual ni siquiera conozco.

—¿Cómo está papá? –pregunto para cambiar de tema.

—Ansioso por la llegada de Bettany desde Orlando. Es el próximo fin de semana.

Volteo los ojos una vez más. Bettany, mi hermana, mi dulce hermana. Tan dulce que eligió tirarse a mi ex novio el día de mi cumpleaños número veintidós.

—Genial. –respondo y luego oigo como mi madre chasquea la lengua.

—Han pasado dos años, Oliv. Entiendo que no quieras saber de ella, pero aun así siguen compartiendo el tipo de sangre.

Eso me saca una sonrisa. He superado todo aquello gracias a mi terapeuta, pero sigo sin querer ver a mi hermana. Su traición fue más grande que cualquier otra cosa.

Eso es lo que sucede cuando no te esperas nada de alguien que quieres con todo tu corazón; te traiciona y duele mil veces peor.

—Pues, espero que ustedes estén contentos con su llegada. Amh… la lavadora ha terminado, debo colgar. –miento. —¿Hablamos en otro momento, va?

—Claro. Felicitaciones por tu nuevo lugar, cariño. Te amamos.

—Gracias, y yo a ustedes.

Vuelvo a tomar el libro una vez que finalizo la llamada, y cuando me termino el zumo de granada, dejo totalmente el estudio por hoy. Me doy una ducha y me preparo un emparedado de pollo y tomate antes de volver a sentarme y contemplar el atardecer que se filtra por los grandes ventanales.

••••

Despierto con sed en mi habitación. Me fijo la hora y son las dos en punto. Me levanto de la cama y salgo hacia la cocina para servirme un vaso con el zumo que ha sobrado de esta tarde. Bebo casi la mitad del vaso y me relajo.

Al darme la vuelta y levantar la mirada, me congelo en mi sitio al ver que, en el otro edificio, está él.

Y no está sólo, sino con una mujer. ¿Lo más asombroso? Es la manera en que está follándosela en su sofá.

Trago saliva y siento un cosquilleo que va desde mi nuca hasta la punta de mis pies, y donde más se intensifica es en mi entrepierna. Me muevo en la oscuridad y me quedo de pie a unos metros de la ventana.

La forma en que sus caderas se ondulan para entrar en ella, la manera en la que ella le clava las uñas en la piel. La forma en que conozco la envidia.

Nunca en todos mis años de experiencia, me han follado de la manera en que aquel desconocido está follándola a ella. ¿Será su novia? Jodidamente tiene que serlo.

Joder, no puedo estar mirando esto. Soy una maldita fisgona. Me doy la vuelta e, ignorando el cosquilleo entre mis muslos, camino nuevamente hacia mi habitación. Me cubro hasta la cabeza con la cobija para resistir al deseo que esa vista me ha provocado.

Me obligo a quedarme dormida. Y esa es la última imagen que recuerdo antes de dejarme llevar por el sueño.

Desconocido Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora