CAPITULO 53

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CAPITULO 53

FRANCISSCANA

Mis manos bajan a mi vientre, queriendo sentir un poco de esperanzas, mi garganta quema por la sequedad, las nauseas no se van y mucho menos el dolor que me atraviesa el pecho.

Es una realidad, mi padre está muerto, Fredek Ivanov ya no se encuentra en este mundo para decirme que le recuerdo a mi madre, ver el orgullo en sus ojos, mezclado con melancolía. Se fue.

Intento abrir los ojos, pero los siento tan pesados que me es imposible, mis oídos intentan captar las voces que murmuran a mi alrededor, pero la pesadez de mi mente es tanta que vuelvo a la laguna de oscuridad.

Laureano, ¿Dónde estás? Te necesito.

Mis sentidos detectan el calor de otra mano sobre la mía, dándole un suave apretón, tengo frio. Una brisa helada se ha calado en mis huesos, puedo sentir la iluminación golpeando mis ojos cerrados, pero por mas que intento abrirlos no puedo.

---Aquí estoy barbie---esas palabras me hacen llorar, se sienten liberadoras, cálidas.

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Mis ojos por fin se abren lentamente, la luz es tenue, mi mano va a mi vientre y observo como tengo una aguja clavada en el dorso de mi mano, estoy canalizada, un suero puesto a mi lado derecho, los pitidos de las maquinas. Todo es tan abrumador.

Las gruesas cobijas cubren mi cuerpo y noto que estoy en mi habitación de Moscú, todo se encuentra la cual como lo dejé, mis libros, los telescopios, el techo abovedado de cristal, mostrándome la oscuridad de la noche, no hay estrellas esta noche.

Un brazo me arrastra de la cama, me fijo en el hombre que está a mi lado, Laureano tiene su rostro contra el mío, pegándome más a él, su piel pálida se contrae con los movimientos, las venas de su brazo marcándose, sus largas pestañas y la respiración tranquila golpeándome el rostro.

Levanto mi mano y veo el anillo sencillo que reposa en mi dedo anular, es una joya bastante delicada, una linea delgada que conforma el circulo y en el centro un diamante cuadrado bastante pequeño, en los extremos tiene diamantes pequeños que aumentan el brillo. Es un anillo de compromiso.

Una ligera sonrisa sale de mi boca y tras de ella las lagrimas que traigo atoradas, no se que hago aquí, cuando llegamos o cuanto tiempo estuve dormida, pero ese sabor amargo no se va, esa necesidad de un abrazo, un beso y unas palabras de aliento.

Paso mi dedo índice por la comisura de sus labios, sus rosados labios entre abiertos, los músculos de sus brazos se contraen para apretarme más, las ojeras que denotan sus ojos, la barba crecida.

---Estoy enamorada de ti Laureano---susurro escondiendo mi rostro en su cuello.

---Lo se barbie---me responde dándome un beso en la cabeza---no quiero pedirte que no llores, se que debes hacerlo, necesitas sacar el dolor de la muerte de tu padre, pero---sus brazos me cubren dándome el calor que necesitaba---nuestros hijos necesitan que seas fuerte.

--- ¿No los he perdido? ---el alivio me llena mientras que mas lagrimas se siguen escapando de mis ojos.

---Los tres han sido muy fuertes---asiento contra su pecho---pero ahora debes ser mucho mas fuerte, no puedo perderlos a ninguno de los tres, son mi familia Francisscana, si pierdo a alguno de los tres me voy a volver loco de dolor.

---Siguen aquí---vuelvo a repetir.

---Siguen aquí, los tres.

---Mi padre está muerto---mi voz tiembla e intento controlarme---no va a verlos crecer.

ROMPE CRANEOS (Reescribiendo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora