Capítulo 11

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¿De verdad la chica de los ojos verdes le había propuesto que la acompañase mientras tomaba su café diario? Esa pregunta rondaba la cabeza de Camila mientras preparaba un sandwich vegetal que sería su cena de aquel miercoles. Cuando Lauren había pronunciado aquellas palabras en la biblioteca, la camarera no dudó en aceptar. La curiosidad que sentía por descubrir cosas sobre esa chica era más fuerte que cualquier atisbo de duda.
Qué podría decirle por la mañana era algo que sin duda hacía a su cerebro trabajar mientras devoraba su sandwich casi sin darse cuenta. Debatiendo entre posibles preguntas y especulando sobre las distintas reacciones que Lauren podría tener ante ellas el sueño terminó venciéndola dejando su cuerpo sin fuerzas en el sofá.

Por su parte, Lauren repitió su ritual nocturno. Tumbada en su cama, leyó un par de capítulos más del libro que le había prestado la camarera. Realmente, no estaba tan mal. Quizá era demasiado tierno para su gusto, pero esperaba algo muchísimo peor. No podía concentrarse demasiado en las palabras, así que dio libertad a sus auriculares pulsando el play, notando como la cálida voz de Lana del Rey penetraba sus oidos. Pensaba en lo que había hecho, en que había dado paso a una posible nueva amistad y por un momento eso le provocó una punzada en el pecho. Lauren siempre alejaba a las personas de ella, estaba escrito en su forma de ser. Era demasiado fría, demasiado cortante y necesitaba aparentar a toda costa ser fuerte, por eso siempre que alguien intentaba cruzar esa línea, ella lo lanzaba lejos sin titubear. Solo había alguien que era capaz de tirar abajo esa coraza: su hermano Chris.

Tal y como habían acordado en la biblioteca, por la mañana en cuanto Lauren llegó, Camila ya tenía casi listo su café, y en vez de con su mítica frase, Lauren la saludó pronunciando su nombre.

-Camila. -dijo, y le dedicó algo similar a una sonrisa.

Camila respondió también con el nombre de la chica. Se tomó un segundo para examinar la ropa de esta: vaqueros rotos y una gastada camiseta de los Guns and Roses. Esto provocó que la camarera negase con la cabeza para si misma: Lauren intentaba demostrar su fuerza hasta en su forma de vestir. La siguió hasta la mesa, sintiendo la mirada inquisitiva de Dinah sobre su nuca, que de nuevo, observaba desde la barra confundida.
Ambas se sentaron en la mesa de siempre de Lauren, Camila podría permitirse al menos unos veinte minutos antes de tener que volver a su puesto de trabajo. La morena de ojos verdes posó sus carnosos labios sobre el filo del vaso, dando un pequeño sorbo a su café.

-¿Vas a decirme por fin qué piensas de mi? -preguntó Camila alzando las cejas, exigiendo una respuesta.

Aquella expresión en el rostro de la latina provocó en Lauren lo que parecía ser un intento de carcajada.

-Yo no pongo las cosas fáciles, Cabello. Dije que quizá lo haría, no que fuese a hacerlo.

Camila podría haber insistido en aquello, pero Lauren estaba en lo cierto, solo había sido una posibilidad. Sus neuronas actúan rápido, buscando una alternativa, quería averiguar todo lo posible sobre aquella chica. Todo lo que pudiese averiguarse en veinte minutos de margen.

-De acuerdo. Preguntas y respuestas entonces. Empiezas.

A Lauren la pilla por sorpresa la propuesta de "jugar" a preguntas y respuestas, pero acepta. ¿Qué podía perder? Ella había sido quién tuvo la idea del café, ahora, le tocaba desenvolverse en su propia trampa.

-¿Color favorito? -pregunta sin demasiado énfasis.

-Morado. -responde la latina, que esperaba exactamente una pregunta tan banal como esa.

-¿Última canción que has escuchado?

Siempre veía a Lauren con camisetas de grupos y los auriculares parecían una extensión de ella, por lo que quizá esa pregunta conseguiría arrancarle algo se interés.

De hecho, lo consigue.

-"Breakeven" de The Script. -Lauren incluso saca su móvil para poder corroborarlo- Si, "Breakeven".

En el corazón de Manhattan (Camren)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora