Capítulo 13

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Stark acompañó a Camila a la barra, donde hablaron durante unos minutos. Él tenía que pasar por el centro de la ciudad para ir a clase y no le importaba dar un pequeño rodeo para ver a su novia. Stark estuidiaba en un modesto instituto de Manhattan, hacía un curso superior sobre mecánica y electricidad. Aunque el chico nunca había tenido manera universitaria, nadie podía desbancarle en lo referente a motores rotos y cables mal conectados.
La cuestión era que Stark había pasado por allí para decirle a Camila que no podrían verse hasta el sábado ya que el viernes tenía un examen importante y eso le dejaba sin tiempo hasta para respirar. Cuando escuchó las razones del chico, le despeinó un poco, con cariño, tuvo que alargar el brazo porque ella era demasiado pequeña y él demasiado alto. Este gesto consiguió que el rubio sonriera.

-Lo harás genial, ¿de acuerdo? -dijo la camarera muy convencida.

Stark acarició su mano, que no había soltado desde que llegó.

-Y el sábado lo celebraremos. -le guiñó el ojo de forma pícara con una sonrisa.

Camila no tardó en darse cuenta de lo que Stark quería decir con "celebrarlo". Intentó sonreirle de vuelta pero el chico pareció darse cuenta de que la había incomodado. En esos meses que llevaban juntos, aún no se habían acostado. Stark sintió que quizá se había saltado los límites de Camila e intenta disculparse, pero ella le frena, dejando un beso en su mejilla y deseándole suerte. No quería preocuparle en vispera de un examen, además, él jamás la forzaría a nada que ella no quisiera.
Tras esto, al chico comenzó a hacersele tarde y tuvo que marcharse de allí a toda prisa, Camila pudo ver como corría calle adelante porque el tiempo no jugaba a su favor.
Lauren seguía allí. Había apartado la mirada de la pareja todo el tiempo que le fue posible, pero a veces la curiosidad la hacía mirar de reojo. Tal y como le había dicho a Camila hacía un rato, era observadora, y no tardó en darse cuenta de algo de lo más obvio. La chica de ojos verdes notó al instante que el rubio se desvivía por Camila, mientras que por el contrario, ella parecía cómoda, pero no parecía ni de lejos enamorada de él. Devolvió su mirada a la ventana y a los desconocidos, no tenía derecho a invadir la privacidad de aquella pareja, por mucho que el ken no le resultase agradable, lo que pasase entre ellos no era asunto suyo.
Entonces, tuvo una idea que le resultó divertida, iba a tentar a la suerte con la esperanza de que le saliese bien.
Se levantó del sofá y se dirigió a la puerta, no sin antes voltearse para toparse de nuevo con los ojos avellana de Camila de la que se despidió con un ligero gesto de mano.
Camila correspondió a este gesto para después acercarse a recoger el vaso vacio de la mesa que Lauren acababa de dejar libre. Al levantar el plato blanco que sostenía dicho vaso, encontró un pequeño trozo de papel.
Al leerlo no pudo reprimir una sonrisa.

-Será posible... -dijo para si mientras sotenía la nota.

"¿Querías saber qué pienso de ti? Sin conocimiento previo, diría que no eres el tipo de chica que me llamaría. Corrígeme si me equivoco."

En la parte trasera del papel, la chica había dejado escrito su número de teléfono.

En el corazón de Manhattan (Camren)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora