Capítulo 14

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Entre capuccinos, cortados y moccas, Camila se pasó la tarde sin saber qué hacer. Quería llamar a Lauren pero no terminaba de decidirse. Estaba tan absorta en sus pensamientos que por un segundo, perdió el equilibrio en las manos y una taza cayó al suelo en picado. Al oir el golpe, Dinah se acercó a su amiga para ayudarla.

-¿Qué te pasa Mila? Llevas todo el día en otro mundo, y no me digas que estás pensando en el pelo de Ed Sheeran.

Dinah no aceptaría una respuesta falsa, jamás lo hacía. Conocía a Camila demasiado bien como para saber que algo tenía que rondarle la cabeza para haber dejado que se le cayese una taza. La latina miró a su amiga, quería explicarle porqué estaba tan fuera de si, pero ni si quiera ella lo sabía. Solo se le ocurrió contarle lo que había pasado, que Lauren y ella se habían visto en la biblioteca y que la chica la habia invitado a tomar café.
Este último dato hace sonreir a Dinah; pues, según su forma de ver las cosas, Lauren devoraba a Camila con la mirada todas las mañanas, -aunque la latina no se diese ni cuenta de ello- pero decide no comentarle esta suposición.

-Llámala de una vez. -dice a modo de orden- Tampoco tienes ningún plan para hoy ¿No? Pues que más da. Sal por ahí con esa chica.

Dinah tenía razón, ¿qué podía perder? Acto seguido saca su móvil y marca despacio el número que la chica había dejado escrito en aquel trozo de papel.

Para no perder la costumbre, Lauren caminaba por las calles de Queens, sosteniendo la correa que llevaban los dos caniches de la señora Cooper; ya era hora de llevarles a casa. Francamente, pensaba que Camila ya no la llamaría, habían pasado unas horas considerables. Quizá ni si quiera hubiese visto el papel. De vez en cuando miraba su móvil pero no había nada: ni un mensaje, ni una perdida.
Entonces, la vibración en su bolsillo la hace reaccionar y saca el teléfono de inmediato.
"Me equivoqué contigo". Piensa antes de descolgar; la alegre voz de Camila la estaba esperando.

-Sin conocimiento previo, te equivocaste. -dice en un tono desafiante, aunque su risita al final de la frase la delata.

-Sin duda. -afirma Lauren- ¿Cómo te has decidido a llamar?

-¿Tengo acaso motivos para no hacerlo?

Lauren podría darle cien motivos por los que una chica como Camila no debería llamar a una chica como ella, pero en lugar de eso decide hacerle otra pregunta.

-¿A qué hora sales de trabajar?

La voz de Lauren sonaba incluso más rasgada a través del teléfono.

-A las ocho.

-Iré a por ti a la cafetería.

Y antes de darle tiempo a Camila para rebatir nada o para hacer preguntas al respecto, cuelga con una triunfal sonrisa. Le gustaba tener el control, decidir sobre cómo y cuando debían suceder los hechos.
Una vez hubo dejado a los perros en su lugar y recibido los veinte dólares correspondientes, se encaramó su Harley Davidson para poner rumbo a "The Diamond" donde, si todo salía como ella intuía, la estaría esperando Camila Cabello.

En el corazón de Manhattan (Camren)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora