Mis pequeños gemelos

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Leo después de gracias su esposo no ahogarse y de algún modo lograr que Lucifer dejara de gritar como guacamaya vieja se fue a dormir estaba un poco cansado después de todo lidiar con Lucifer no es algo que todos lograrán.

El Charro ya estaba planeado los días en los que jugaría con su hijo y como lo educaria, sabía que serían gran Charro Negro cuando tuviera la edad claro está.

Leo por otro lado estaba asustado y si no podía tener a ese pequeño como no pudo tener a sus gemelos, aún en sueños los llamaba y lloraba por ellos el Charro siempre le daba un abrazo cuando pasaba eso y no faltaba un beso lleno de amor.

En su sueño vio a sus pequeños hijos.

-Mama!- gritaron mientras corrían asia el

-Hi.... Hijos- Dijo Leo abriendo sus brazos recibiéndolos en un cálido y amoroso a brazo mientras sus ojos lo delataban dejando salir lágrimas

-Mama! Por qué lloras?- Preguntaron

-Por nada hijos por nada- Dijo aún

Ambos eran muy parecidos solo su cabello y sus ojos los asían diferentes, llevaban unas bermudas puestas, una camisa blanca de manga larga, un cordón negro en sus cuellos o mas bien en sus pecho, una gargantilla negra totalmente lisa, uno de ellos tenía el pelo blanco y los ojos grises pero parecían Azules bajo la luz correcta (hay casós en los que es así, en las personas con ojos azules puede apreciarse el tono morado bajo la luz correcta), el otro pequeño tenía el cabello negro y los ojos rojos, para el era obvio a quien se parecían más, el niño de cabello blanco era un poco más juguetón, amable y sincero y su hermano era más serio, no dejaba de ser amable pero era muy maduro para su tierna edad.

Ambos eran muy parecidos solo su cabello y sus ojos los asían diferentes, llevaban unas bermudas puestas, una camisa blanca de manga larga, un cordón negro en sus cuellos o mas bien en sus pecho, una gargantilla negra totalmente lisa, uno de ellos...

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Sus hijos son ellos

Leo los miraba con ternura y amor que solo un padre o madre puede ver a sus hijos.

-Mama como nos hibamos a llamar?- Pregunto el pequeño de pelo negro

-Se llamarían Carlos y Alberto hijos, lo siento mucho no puede traerlos al mundo- Dijo con voz rota y lágrimas

-No mamá está bien, tenías que cuidarte a ti, nosotros estaremos bien no te preocupes- dijeron con una sonrisa

-Pero...- Leo no pudo decir nada cuando lo abrazaron

-Cuida a nuestros hermanitos mamá, dile a papá que lo queremos mucho y que lo perdonamos por lo que hizo, pero que también lo entendemos- Dijieron ambos

-Perdonarlo? Por qué?- Dijo Leo

-Nosotros no hibamos a nacer mamá, no era el momento adecuado y no era lo que el destino avía planeado y si papá no hubiera hecho lo que hizo si el no hubiera dado el permiso para que nuestro nacimiento nunca ocurriera tu estarías con nosotros, estarías muerto- Dijo el pequeño peli-blanco

-Que?- Dijo sorprendido- El los mato

-No, nosotros ya estamos muertos- Dijo dijo el peli-negro

-Que?- Nosotros

-Mama nosotros nunca naceriamos no te culpes por algo asi, tienes que dejarnos ir mamá, por favor solo vive, disfrútalo, sueñalo, desea lo, consíguelo nunca te des por vencido- Dijeron ambos antes de desaparecer con una sonrisa su rostro

-No!! No hijos no!!- Grito desesperado

Leo despertó de su sueño ajitado, sudado, asustado, sabía que sus hijos le dieron un deseo el que ya los dejara ir que los dejara descansar.

-Mis pequeños gemelos descansen en paz- Dijo con voz triste mientras dejaba ir ese sueño de tenerlos en sus brazos una vez más dejando paso a la siguiente generación o más bien a los pequeños Gemelos que se formaban en su vientre en esos momentos

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