(Narra Isabella)
-Entonces este chico te gusta. —me dice Andrea, después del trabajo. Me encuentro totalmente muerta, me tocaron como 6 habitaciones; lo único que quiero es irme a dormir pero Andrea me recordó de nuestra salida por lo que estamos camino a mi casa a cambiarme.
-No me gusta —Ella me arquea las cejas, mientras que sigue conduciendo. —Es bonito, osea tienes que admitir que el muchacho es guapo. —me remuevo ligeramente en mi asiento.
-No es guapo, es un adonis. Sólo tal vez le gane a Julio. —Yo ruedo los ojos. —Sé que Julio no te cae, pero me gusta, y vamos a ver qué pasa hoy. —chilla emocionada.
-Por favor, usa condón. —Puede que yo sea virgen, pero Andrea no.
-Pregunta: ¿Qué crees que es lo que siempre tiene un hombre en el bolsillo?
-Condones. —Ella me hace una seña con el pulgar para decir que he acertado. —La verdad eso es molesto, es como que creen que todos los días tienen una oportunidad de tener sexo.
-Tú sí que eres un amor, ¿no? Mejor di, gracias al cielo que tienen, así no embarazan a todo el mundo. —En eso tiene razón.
-Yo no agradezco a nadie sobre nada, yo no tengo planes de dejar de ser virgen hoy.
-Escucha, tienes que dejar en el pasado sobre...
-Cállate y conduce. —No, ni pensaré en eso.
Después de un par de horas, estoy en la casa de Andrea esperando por los chicos. Me echo un último vistazo y veo que ando demasiado arreglado: cabello suelto, ojos delineados perfectamente de color negro y labios rojos, logrando que mi rojizo cabello se acentúe. Veo como Andrea se acerca hacia mí por atrás logrando que vea sus ojos verdes acentuados con un delineador negro igualmente pero ella tiene sombra negra, labios cafés y su marrón cabello recogido en una media cola con algunas ondas; está bellísima.
-Vamos a parar el tráfico. —bromea Andrea.
-Espero que no nos denuncien. —le guiño el ojo.
Empezamos a bromear como solemos hacerlo hasta que oímos la bocina de un carro, siendo la señal para que salgamos a encontrarnos con Julio y Evan.
-¿Lista? —me pregunta a pesar de que es ella la nerviosa.
-¿Me preguntas a mí? Deberías de preguntártelo a ti misma. —Ella me saca la lengua
No he tenido una cita hace más de un año y, si pudiera zafarme, lo haría. Me veo nuevamente en el espejo intentando absorber algo de confianza y salgo junto a Andrea por la puerta para saludar a Julio y Evan. Salimos y vemos con ambos chicos abren ligeramente la boca al vernos, agacho la cabeza al ver lo incómoda que me hace sentir mientras que Andrea sonríe hasta que llegamos a su auto: un descapotable azul. Veo como Evan sale del carro y me planta un beso en la mejilla y, después de hacer que el asiento del copiloto se doble, me guía a que me siente con él en la parte de atrás del carro mientras que Andrea toma el asiento copiloto junto a Julio.
-Hola. —me dice, tímido Evan
-Hola. —Noto como Andrea y Julio empiezan a hablar espontáneamente.
-Estás hermosa. —Veo hacia él y noto que él también está ¿bien? No puedo decir mucho de él, sólo que lleva una camisa verde y un jean azul que hace juego con unos zapatos deportivos azules.
-Gracias. -¿Debería de decir que él también se ve bien? NO.
Durante el resto del camino hasta a una discoteca, permanezco callada. Me bajo del carro con la ayuda de Andrea y antes de que Julio se lleve del brazo, le susurro.
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Olvídame, por favor
Teen FictionNoah, un muchacho de 22 años, cuenta con una vida cómun para cualquier muchacho de su edad, chicas, fiestas y todo siempre con la compañia de su mejor amigo, Joseph. Pero todo esto cambia al conocer a Isabella accidentalmente en una casa abandonada...