Durmiendo con el enemigo

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Te encuentras bien?-preguntó el individuo bostezando.

En la habitación se sentía un frío templado de esos fríos que con un abrazo lo resolves sin problema.
Ya era medianoche y habia dos sombras entre la luz tenue del lugar.

-Estoy bien-musité-Vamos a dormir, ya es tarde.

Esas sombras de repente en vez de dos se tornaron en una en la cama de la habitación. Hasta en algo insignificante como eso podes observar como dos individuos se unen sin quererlo. Cada noche era la misma rutina nocturna.
Una de esas sombras era más cálida y el otro era más frío.
Pasaron mucho tiempo juntos al punto de conectar de una manera inexplicable pero el tiempo decidió separarlos y esa noche, esa maldita noche de frío gélido se rompió algo muy importante para la conexión de estos seres.

Uno de ellos tenia una marca en el cuello, de una forma tal que no se podría obviar y eso significaba solo una cosa, una forma de marcar territorio y de lujuria.
Claramente otra persona ajena estuvo por ahí y en ese momento te das cuenta que todo eso que tuvo contigo pasa a estar en segundo plano. Que rompió esa conexión y esa seguridad permitiendo entrar a otra en su vida.
Que existe alguien más, que lo llena y que ya no importas en su vida.
Te sientes insuficiente, inestable y reemplazable.
Ya no sos importante. Ya no compartis nada con ese individuo. Se esfuma todo ese afecto, demostración y amor. Y empieza a doler, empieza a lastimarte de una forma tan interna e inevitable.
Deja de ser la segunda opción, valorate.
Amáte y rompe ese vínculo por al menos un tiempo para no caer en la agonía.
No sigas aguantando.
No sigas engañandote.
No sigas durmiendo con el enemigo.
No sigas.

Notas De AcuarianaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora