El sonido de un relámpago hizo que me despertara, cuando miro la hora eran las once de la noche, no supe en que momento me quedé dormida, solo recuerdo haber leído un libro y corrido - literalmente - a Nash de mi cuarto, el solo pensar en él mi cuerpo se eriza completamente; tanteo a mi lado para ver si Anna está conmigo, pero como lo pensé no está ¿estará con mi hermano?
Definitivamente sí.
Me pongo de pie y busco mis pantuflas, como no las consigo decido bajar a la cocina descalza. Lo siento, pero tengo sed. Bajo, escalón por escalón, opto por no encender la luz para no despertar a nadie. Cuando llego a la planta baja, camino hacia la cocina, como imaginé esta despejada, abro el refrigerado y saco una jarra con agua, busco un vaso en la encimera lo tomo en mano y me sirvo mi líquido vital, llevo el vaso a mis labios y el agua refresca mi garganta que estaba comenzando a secarse. Me sirvo otros tres vasos más en silencio y lo bebo en completa soledad.
Risas... Un pequeño grito. Pasos.
Oh, no...
Se escuchan ruidos provenientes de la sala de estar, unas risas para ser más específica, camino sigilosamente hasta la entrada de la cocina y observo a dos siluetas que están besándose, me arrastró por el piso un poco más para que el reflejo de la luna que atraviesa la ventana principal me deje ver el rostro de las personas, cuando me acerco quedo en shock y lo único que puedo pensar es: ¿No y que no le gusta mi hermano? Anna y Derek están besándose apasionadamente en es vestíbulo. Y se ven muy, muy entregados el uno del otro.
¿ Quién más sino ellos?, Me reprocha mi mente, ¿Qué, pensabas encontrar a Anna con Nash?
Arrugó la nariz ante el pensamiento. Nash no es el tipo con el que saldría Anna, ella es muy dulce e ingenua.
¿Y tú si lo eres? Pregunta esa vocecita en el fondo de mi mente.
Guardo silencio y prefiero alejar mi mente de todo lo que se refiera a Nash.
Algún día me darás la razón, dice esa voz en mi cabeza que me atormenta día tras día.
Suelto un resoplido y comienzo a pensar la manera en como esquivarlos para poder subir a mi recamara sin que ellos me noten.
Tengo dos opciones: la primera, seguir caminando y pasar por un lado de ellos como si no supiera que están ahí. La segunda, quedarme en la cocina a la espera de que se vayan, pero... ¿y si entran a la cocina?, lo más probable es que me vean, o quizás no, pero no quiero tener que presenciar un intercambio de saliva o algo más.
¿Y ahora qué hago? Esta sería la segunda vez que los interrumpo y estoy segura que si hago eso mi querido hermano -nótese el sarcasmo - se vengaría después por arruinar su momento ¿es que no se pueden quedar en su habitación? ¿Tienen que ser siempre en público? ¿Tengo que ser siempre yo la que presencie sus momentos?
Hago mi camino de regreso hasta la cocina sin que mis pasos se escuchen, ¿ahora donde me escondo?, observo una puerta de madera que está cerca de la cocina y considero en si esconderme ahí o no, descarto la idea rápidamente. El solo saber lo que me encontraré detrás de la puerta se me quitan las ganas de esconderme y regresan los nervios.
Comienzo a desesperarme y empiezo a dar vuelta en la cocina sin saber que hacer, ellos no tardaran en entrar aquí ya que todo está en completo silencio y deben pensar que no hay nadie fuera de su habitación a excepción de ellos.
Sus risas y el choque de sus labios se escuchan hasta donde estoy y quiero vomitar. Tropiezan con algunas cosas y escucho el desorden que han de estar haciendo en el vestíbulo.
¡Pecadores!
-Te quiero nena - se escucha la voz de Derek susurrar.
- Yo te quiero más amor - Creo que vomitare arcoíris si sigo escuchando estas pendejadas. Muerdo mi labio inferior para no estallar en carcajadas por lo empalagosos que ambos son.
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Polos Opuestos
RomansaNaira Stanford, una joven que desde niña ha cargado con una culpa que no la deja dormir, el ser huérfana de madre y sufrir de bullying por parte de los estudiantes de su instituto, no le facilitan las cosas. Se ve involucrada en distintas travesías...
