Capítulo 16 : Un ojo al Pasado

16 2 0
                                        



Íbamos a todo motor de regreso por la interestatal. Las calles estaban despejadas y los pocos carros que se encontraban en la vía iban conducidos por ebrios. La mayoría, jóvenes de mi edad o de la edad de Dereck.

Nash me llevaba de regreso a mi casa, ambos nos habíamos quedado dormido en el risco, y no fue hasta que sentí el primer rayo de luz pegar en mis ojos, que desperté.

Había visto salir el sol, el amanecer había sido hermoso, el cielo teñido del color amarillo, azul, rojo y rosa... Había sido todo un espectáculo que disfruté ver en silencio. La ciudad se veía muy bien de noche, pero en medio de ese amanecer parecía una filmación de película. Tan irreal que al tomarle una foto pensé que era una pintura. Los colores, los pájaros cantando, el silencio de la ciudad... Todo indicaba una sola cosa: paz mental.

Y lo amé.

Luego de eso Nash encendió su moto y aceleró para salir de ahí, ahora ya íbamos adentrándonos a la ciudad. Él iba a todo dar en su moto y esta vez no me quejaba, lo animaba a qué acelerara. Si corría con suerte, Dereck quizás aún no había llegado. Pero de ser lo contrario, estaría castigada hasta mi próxima vida.

Nash se detuvo frente a mi casa, salté de la moto y le tire el casco en su pecho mientras corría abrir la reja de la casa apresuradamente, adentro miré hacia el garaje y me tranquilice cuando vi que aún no estaba el coche de Dereck.

Aún no había llegado, lo que significaba que existía una probabilidad del cien por ciento de que amaneció junto a Anna. No podía descifrar cómo me sentía al respecto ante este pequeño descubrimiento.

Me devolví para cerrar, pero Nash estaba recostado de su moto con su gorra puesta, de brazos y piernas cruzadas. Estaba bostezando cuando lo vi.

— juraba que ya te habías ido. — le dije en medio de un bostezo.

¿por qué cuando veía a alguien bostezar inmediatamente hacia lo mismo? Era inevitable. Nunca he conocido a alguien que pudiese resistir al impulso de bostezar si mira a alguien haciéndolo primero. Efecto domino.

Él negó con su cabeza.

— sigo esperando una respuesta — lo miré un momento sin entender a qué se refería. El añadió: — el favor que te pedí.

Mis ojos se abrieron como platos y rastro del sueño que segundos atrás me poseía, desapareció.

— Ya te dije que no pienso hacer eso ¡es una estupidez! — le respondí recostada desde el marco de la entrada.

Nash había tenido la loca idea de que yo fuera su novia, o al menos que fingiera hacerlo. Al parecer me había dicho anoche mientras me dormía, pero no recordaba. Así que está mañana en cuanto desperté y le había preguntado por el dichoso favor que debía hacerle, salió con tal locura. Casi quise lanzarme del risco... Casi.

Aun no estoy tan obstinada del mundo como para querer quitarme la vida.

— ¿Por qué no? Me debes un favor por perder una apuesta y dijiste que podía ser lo que fuera — dijo desde su moto.

— Exacto un favor. Esto no es un favor, es una atadura. — Nos señalé, luego arrugué la frente. No entendía por qué él había salido con esa locura — ¿No sé supone que te gusta otra chica? — pregunté, tratando de entender su extraño comportamiento y de repente un bombillo se encendió dentro de mi cabeza. Ahogue un grito: — ¿No me digas que soy yo y por eso me llevaste a ese recorrido?

Nash niega con la cabeza y se ríe.

— No te estoy pidiendo algo malo, solo que fijas ser mi novia — por la cara que puse él debió entender que sí era algo malo, terrible, catastrófico... por no decir más — Quiero que la chica que me gusta se dé cuenta que si puedo ser un buen novio.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: May 07, 2023 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Polos Opuestos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora