Ambos jadeaban después de aquel intenso encuentro, sus cuerpos sudorosos descansaban bajo las blancas sabanas de la cama.
La pelirosa miraba el techo de la habitación mientras regulaba su respiración, su mente poco a poco se iba aclarando.
– ¿Qué acabo de hacer?
Acababa de acostarse con Obito, su primera vez se la había entregado a ese hombre, su secuestrador, quien la había privado de continuar su vida en Konoha y de disfrutar la paz por la que ella había luchado. ¿Cómo era posible haber sucumbido por un par de besos y caricias? ¿Dónde quedó el recuerdo de Sasuke? No lo sabía, y sentía remordimiento como si hubiera sido infiel a él y a sus convicciones.
Obito por otro lado también se le veía regulando su respiración, con una sonrisa en su rostro, había disfrutado cada segundo con la pelirosa. A su mente se le vino el recuerdo de Rin. Con ella habría hecho el amor, no solo habría tenido sexo. ¿Cómo habría sido? No tenía mucho caso pensar ya atormentarse. Ella ya no estaba y aunque a ratos volvía su imagen para envolverlo en la nostalgia y amargura. En este preciso momento estaba Sakura junto a él, irónicamente el recuerdo de su querida Rin lo llevo a elegir a la mujer junto a él, ella era completamente diferente a la castaña, no se había equivocado en su elección, Sakura era una mujer hermosa, fuerte y de gran carácter. Eso le agradaba.
– Obito – dijo aun sin quitar su vista del techo, el hombre se giró a verle
-– No... – pareció titubear – No usamos protección – termino de decir, Obito se sorprendió. Tenía razón no había ni siquiera pensado en ese detalle.
–¿Tú no tomas pastillas o alguna de esas cosas? – preguntó, aunque la pregunta después de hacerla le sonó un poco estúpida, Sakura se giró para encontrarse con la mirada de Obito, lo observa con desaprobación.
–¿Perdona? Recuerda, te dije que era mi primera vez – Obito rodo los ojos, realmente su pregunta había sido estúpida.
– En el pueblo hay un consultorio médico, podemos ir mañana temprano, a esta hora no sé si nos abrirán las puertas por una pastilla – Sakura asintió – Oye y... – inmediatamente se arrepintió de formular la pregunta.
– ¿Qué? – preguntó seca
– No, olvídalo – Sakura no dio importancia, Obito quería preguntar cómo se había sentido con él, lo más probable es que no respondiera o le contestará algún comentario negativo para evitar sentirse comprometida.
Sakura suspiró.
—No me gusta que desconfíes de mí.
Obito frunció el ceño.
—¿De qué hablas?
—Lo de hoy en el bosque. —Lo miró por fin—. Necesito salir. No puedo estar encerrada todo el tiempo. Hice un trato contigo y lo estoy cumpliendo. Mi palabra vale.
Obito se incorporó un poco, apoyándose sobre un codo.
No esperaba ese reclamo.
—Cuando no te encontré en casa... —hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas—. Sentí que me quedaba solo otra vez. Y eso... me hizo perder el control.
Sakura lo observó con atención.
—Te había visto cuidándome la noche anterior —continuó él—. Y al no encontrarte... pensé que me habías abandonado.
Sakura sintió que en su confesión había algo mucho más doloroso que se escondía.
—Sentí tu chakra en el bosque. Vi que estabas recogiendo plantas —añadió con un suspiro—. Supongo que sabía que no huías. Pero el impulso fue más fuerte.
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Yandere (Obisaku)
RomanceHabía sobrevivido a esta guerra, pero el futuro que le aguardaba era probablemente más oscuro que la misma muerte: Humillación, soledad y tristeza. La quería para él. Sabía que era mucho pedir pero no deseaba sumergirse, nuevamente, en el abismo, qu...
