Los primeros rayos del sol se escurrieron por los espacios de las cortinas, la luminosidad provocó que los parpados de Obito comenzaran a separarse, miro a su lado y vio la figura de Sakura recostada, dándole la espalda. Extendió su mano y acarició la espalda desnuda de la muchacha, suave y delicada. Recordó la maravillosa noche que había compartido con ella, estaba de buen humor y de alguna forma deseaba agradecerle por tan maravillosa experiencia.
Obito se levantó y se dirigió al baño para entrar a la ducha. Mientras el agua se escurría por su cuerpo.
—Tch... —murmuró para sí—. Qué patético... estoy feliz.
Sonreía para sí. Termino de ducharse y tuvo la idea de cocinar para Sakura, salió del cuarto de baño con una enorme sonrisa dispuesta a preparar el desayuno.
Sakura se removió en su sitio al escuchar el sonido de los pasos y ruidos ocasionados por el Uchiha. Por alguna razón, tenía una sensación amarga, por algún motivo se sentía utilizada
– No me dejes... Rin
Aún recordaba esas palabras. Tenía curiosidad, quería saber a quién le pertenecía ese nombre, qué clase de persona era para Obito. Esas dudas no las resolvería si no le preguntaba directamente. Por ahora, necesitaba una ducha, la noche había estado agitada, y aún le dolía su entre pierna, el agua tibia le sentaría bien.
Sakura salió de la ducha, se vistió rápido y se arregló. En la cocina se encontraba Obito en lo que parecía estar cocinando.
–¿Qué haces? – preguntó desde la entrada de la cocina mientras veía como Obito se movía en forma torpe en la cocina, el hombre se giró con una sonrisa forzada, su ropa era un desastre.
–¿Acaso no ves? Estoy preparando el desayuno – dijo el Uchiha explicando lo obvio mientras la observaba en detalle; crema y una blusa roja ajustada dejando ver parte de su abdomen, la pelirosa solo arqueo una ceja mirando el desastre que estaba armando en un esfuerzo de preparar algo comestible.
— ¿Cómo hemos sobrevivido todo este tiempo si no sabes ni freír un huevo? – La pelirosa desde que había llegado a esa casa nunca había cocinado, como mucho solo se había preparado té, infusiones y cosas simples, pero siempre para ella, daba por hecho que Obito era quien preparaba todos los alimentos.
—La señora Momo trae la comida todas las mañanas.
Sakura parpadeó.
—¿Y el dinero?... ¿no me digas que consigues todo a través de un gengutsu...?- frunció el ceño
Obito cerro sus ojos y ladeo la cabeza de forma negativa.
– Podría hacerlo – dijo con tranquilidad mientras Sakura abría sus ojos – pero Akatsuki tenía bastantes ingresos, y ahora estoy utilizando esos recursos, es mejor que someter a los aldeanos a un jutsu y controlar sus mentes para que nos preparen comida ¿no? – dijo sarcástico.
Sakura relajo su postura, tampoco le agradaba usar dinero sucio de Akatsuki pero en parte agradecía que no sometiera a los aldeanos mentalmente
—Le di el día libre a Momo. Quería... —titubeó un segundo— hacer algo por ti.
El leve rubor en el rostro de Sakura fue casi imperceptible.
—Creo que te ayudaré – Sakura se acercó a Obito y tomo un paño
—Partiremos por limpiar tu rostro – hizo un gesto para que Obito bajara a su altura, este se agacho y ella limpio el rostro del Uchiha quien cerro sus ojos disfrutando del acto de preocupación de la pelirosa.
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Yandere (Obisaku)
RomanceHabía sobrevivido a esta guerra, pero el futuro que le aguardaba era probablemente más oscuro que la misma muerte: Humillación, soledad y tristeza. La quería para él. Sabía que era mucho pedir pero no deseaba sumergirse, nuevamente, en el abismo, qu...
