Advertencia de limón: Lea bajo su propio riesgo y si no le gusta pase de este capítulo.
Sakura recorrió el dormitorio con la mirada, dejando que la memoria le rozara la piel como una caricia invisible. Recordó la noche en que había escapado por la ventana, el último vistazo que dio antes de lanzarse al bosque.
—Otra vez aquí... —murmuró con una media sonrisa cargada de nostalgia.
—Lo dices como si fuera algo malo —respondió Obito a su espalda.
Su voz grave vibró cerca de su oído antes de que sus brazos la rodearan por detrás. Apoyó la barbilla en el hueco de su cuello y aspiró su aroma con lentitud, como si el simple gesto le perteneciera.
Sakura cerró los ojos un segundo, disfrutando el contacto.
—Puede que lo sea... —susurró—. Pero depende.
Se giró despacio hasta quedar frente a él. Sus dedos ascendieron por el pecho firme del Uchiha, deteniéndose justo sobre su corazón.
—Depende de ti.
La mirada que le dedicó fue abiertamente provocadora.
—¿Solo de mí? —preguntó él, divertido, atrapando sus manos entre las suyas y acortando la distancia hasta que sus labios casi se rozaron.
—Sí... solo de ti —repitió, retrocediendo apenas lo suficiente para frustrarlo—. Me dejarás trabajar en el pequeño centro médico del pueblo.
Obito arqueó una ceja.
—¿Es una petición... o una orden?
—Una orden. —Sonrió con malicia—. Y si te niegas, tendrás que ir a buscarme otra vez al bosque.
No terminó la frase. Él la empujó suavemente contra la pared, pero con firmeza suficiente para arrancarle un gemido sorprendido. Sus brazos quedaron atrapados entre el cuerpo de Obito y la superficie fría.
—¿Así que quieres escapar? —susurró junto a su oído—. ¿Tendré que atarte a la cama?
El tono bajo, casi ronco, le erizó la piel.
Sakura rió quedamente.
—¿No me crees?
Él inclinó el rostro para besarla, pero ella interpuso un dedo entre sus labios.
—Primero mis condiciones —murmuró—. Trabajaré... y dejarás de pedirle a la señora Momo que cocine. Cocinarás tú. A veces yo.
Obito soltó una risa suave.
—De acuerdo. Pero si morimos intoxicados, será tu culpa.
Apartó su dedo con delicadeza y, por fin, la besó.
El beso empezó lento, casi contenido... pero pronto se volvió más profundo. Sakura suspiró contra su boca, sintiendo el calor expandirse desde el pecho hasta el vientre.
¿Por qué tiene que besar tan bien? se preguntaba así misma.
Las manos de Obito no se quedaron en su sitio mientras devoraba los labios de Sakura, recorrían frenéticamente la frágil figura de la joven, la ropa parecía molestarle.
– Sakura... no resisto – balbuceo mientras la tomaba de la cintura y la elevaba al cielo como si de una pluma se tratase para finalmente lanzarla a la cama, Sakura no pudo evitar chillar ante la poca sutilidad de Obito.
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Yandere (Obisaku)
RomantikHabía sobrevivido a esta guerra, pero el futuro que le aguardaba era probablemente más oscuro que la misma muerte: Humillación, soledad y tristeza. La quería para él. Sabía que era mucho pedir pero no deseaba sumergirse, nuevamente, en el abismo, qu...
