Kageyama está de viaje con la selección japonesa en Brasil y-por perder una apuesta tonta-tiene que acudir a una academia de baile para intentar aprender el baile tipico de este país si no quiere tener un castigo peor por parte de sus compañeros de...
Estamos en el punto de la actualidad en la que lo dejamos,es decir,después de la venganza.
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-¡Kageyama,espera,soy muy joven para morir!-gritaba escandalosamente Hinata,corriendo por toda la calle e intentando que Kageyama no lo atrapara y matara entre terribles sufrimientos.
-Haberlo pensado antes de hacer que me dieran ochenta paros cardiacos, idiota.
Creo que no hace falta más contexto,solo decir que Kageyama terminó por atraparlo y darle un buen azote en la cabeza.
-¡Oye!- se quejaba Shoyo mientras acariciaba su cabeza.
-Te lo merecías,y no será la última vez que te pegue si haces esas cosas.
-Vale,vale- susurró para si mismo mientras le miraba con algo de recelo,si el también tuviera si altura y su fuerza ya te digo yo quien pegaría a quién.
Se quedaron en silencio,caminando sin ningún rumbo.
-¿Sabes?,He estado pensando- Kageyama rodó los ojos.
-wow,tu pensando, increíble- dijo fingiendo sorpresa,Hinata puso cara de indignación.
-Que tú no estás para hablar- susurró,pero como respuesta, Kageyama,levantó la mano en advertencia a volver a pegarle,cosa que el captó- ¡Vale,vale, perdón,pero no me pegues!.
Kageyama suspiró.
-¿Que ibas decir?.
-¡Oh,si!,estuve pensando que me debes una comida- Kageyama arqueó una ceja.
-¿Eh?.
-Si,cuando te rescaté del restaurante,te pagué el desayuno,me debes comida.
-Si,claro,no te voy a pagar nada.
-¡Hey,eso no es justo!.
-Yo no te pedí que me lo pagarás- se encogió de hombros.
-Oh,vamos,por favor- le agarró del brazo e hizo un puchero- por fa
Kageyama volvió a suspirar,rendido.
-Como quieras,pero que no sea muy caro.
-¿Que?,¿Enserio?- el asintió.
-Si,si,pero rapidito,que no tengo todo el día - El asintió frenéticamente con una sonrisa cosa que le provocó una pequeña, inocente y despreocupada sonrisa a Kageyama- ¿Que vas a querer?.
-Pues- se llevó una mano al mentón-¡ Un helado!.
-¿Un helado?.
-¡Si,un helado!- dijo con emoción y Kageyama negó.
-Eres demasiado infantil.
-Y tu demasiado aburrido- Tobio chasqueó su lengua- Vamos,conozco una heladería en la que venden unos helados riquísimos.