Cuando a una persona se le planta el prolema de decirle a un niño—no muy pequeño—una mala noticia la mejor forma de solucionarlo es fácil, contárselo, pero todo depende de cómo de lo digas, de como se lo plantees.
Hay que tratar la situación con paciencia y si es que se lo toman mal hay que intentar razonar con ellos y escuchar su opinión,en general, lo normal, ¿No?
Pero como somos humanos,todos cometemos errores, sin querer o queriendo, y muchas veces los errores se encuentran en subestimar a las personas, sobre todo a los niños pequeños, tanto físicamente como mentalmente .Y eso aparte de molestarles, les enfada, no por ser menores son menos inteligentes o menos fuertes. Esto es lo había pasado en la famila de nuestros protagonistas.
Mizuki había decidido que no le contaría nada de lo que pasaba entre Kirai y ella hasta que supiera verdaderamente que la relación iba a funcionar. No iba a dejar que Shoyo se emocionara por la idea de tener otro padre y que pasara lo mismo que con Isamu. La idea no era mala, pero si que debería haber informado a Shoyo un poco al menos.
Con lo cual, si volvemos a la realidad, podemos encontrar a Hinata aún escondido detrás de la puerta.
Ya no estaba escuchando, se sentía traicionado. Primero su padre se iba sin decirle nada, ¿y ahora su madre se quería casar con otro hombre? ¿Por qué no se lo habían dicho?
Levantó la mirada cuando escucho que Mizuki se levantaba para ir a la cocinan a por aperitivos. No podían pillarle ahí, era de mala educación escuchar conversaciones ajenas, así que rápidamente se levantó y corrió a su habitación, cerrando la puerta tras de sí y tirándose a la cama, tapando su cabeza con la almohada.
Escuchó los pasos de su madre acercarse y pararse enfrente de su puerta, ¿Acaso lo vio? Porque si es así estaba muerto, muy muerto.
Pero ante todo pronóstico llamó ligeramente a la puerta. Bueno, eso no había sido un puñetazo a la puerta con un: "Shoyo Hinata o sales o te hago yo salir", tan malo no podía ser.
—Sho, ¿podemos hablar?— Él se lo pensó un momento, se limpió las lágrimas que aún en algún momento llegó a derramar y se levantó para abrir la puerta, frunciendo el ceño—¿Puedo pasar?—Shoyo asintió echándose a un lado y cerrando la puerta.
Mizuki se sentó en la cama e hizo un gesto para que él se sentará con ella, a lo que el pelirrojo aceptó. Cuando estuvieron los dos sentados ella pasó su brazo por los hombros de Shoyo, acariciando su brazo, y él, apoyó su cabeza en el hombro de su madre.
—Hijo, siento haberte gritado de esa forma, pero tienes que comprender que me enfade.
—¿Por qué no me contaste que ese señor va ser mi nuevo papá?— Mizuki levantó rápidamente la mirada.
—¿Cómo lo sabes?—Shoyo frunció mucho más el ceño.
—Yo siempre me entero de todo, mamá— Mizuki frunció el ceño.
-No estoy de humor para bromas.
—Esta bien, perdón. Me enteré porque antes de irme a mi cuarto oí la conversación- Dijo apartando la mirada.
Mizuki suspiró, se tenía que enterar de todos modos,¿No?
Los dos se quedaron en silencio, esperando a que el otro dijera o hiciera algo.
—Mamá— Shoyo fue el primero en romper el silencio—¿Por qué no me lo contaste? ,¿Es qué no confías en mí?— Mizuki negó.
—Claro que no, peque, pero solo quería...solo tenía que esperar el momento indicado, de hecho, tenía planeado decírtelo esta semana,pero te adelantaste—El menor apartó la mirada no muy convencido con esa respuesta.
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Bailando con el amor.
FanfictionKageyama está de viaje con la selección japonesa en Brasil y-por perder una apuesta tonta-tiene que acudir a una academia de baile para intentar aprender el baile tipico de este país si no quiere tener un castigo peor por parte de sus compañeros de...
