Kageyama está de viaje con la selección japonesa en Brasil y-por perder una apuesta tonta-tiene que acudir a una academia de baile para intentar aprender el baile tipico de este país si no quiere tener un castigo peor por parte de sus compañeros de...
Los personajes que aparecen no se comportan así-o al menos no todos-solo los adapte para que cuadraran en la historia.
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Tobio echó una última mirada insegura al callejón y corrió para alcanzar a Shoyo.
Poco después,la sombra de un hombre adulto se hizo ver.
-Aquí el agente 13-C- habló a un walkie talkie- tengo noticias sobre el caso Hinata,pido cita con el jefe para informale personalmente,cambio.
-Aquí el agente 1-B, información recibida,se celebrará una cita para el 12 del 7 a las 12:20,cambio y corto.
Aquel hombre dejó el walkie en el correspondiente sitio de su cinturón y con un paso relajado empezó a cruzar varios callejones, hasta llegar a un bar casi intransitable.
Entró discretamente y se dirigió hasta una chica que se hallaba en la barra.
-Buenos días,¿Que le pongo- la chica paró su habla al ver su figura- donde siempre- dijo apartando la vista y cogiendo algunos vasos para limpiar.
El señor asintió y paso por una cortina que estaba cerca de donde estaba,aún que casi nadie lo sabía,allí se encontraba una de las sedes de la mafia más peligrosas del mundo.
Cuando pasó la cortina,se dirigió a una puerta que daba a unas escaleras,cuando llegó abajo del todo, un guardia de aspecto musculoso se le acercó.
El no se asustó,de hecho,hizo todo lo contrario,sonrió.
-Aone,¿Que tal?
-Bien- dijo tajante.
-Me alegro,¿Me dejas pasar?- el asintió y en cuanto pasó al otro lado su cara volvió a ser la sería de antes,donde iba no era lugar para sonreír.
Escuchó la puerta cerrarse tras él y algunas miradas serías posarse sobre su cuerpo.
Avanzó un poco por el poco iluminado lugar,aún que ya sabía de sobra cada detalle de aquel lugar se tomó el tiempo para fijarse más.
Avanzaba por un pasillo de paredes oscuras y el suelo de mármol cubierto con una moqueta también oscura y pequeñas luces iluminaban el lugar,era algo deprimente,pero tratándose de ese sitio no tenía por qué ser de otra manera.
Avanzó hasta una gran puerta que daba al despacho del gran jefe-o así lo llaman sus inferiores.
Llamó a la puerta y esperó pacientemente a ser contestado,después de todo la paciencia era un de sus dones.
-Pase- se oyó una vieja voz.
Empujó la puerta y entró silenciosamente,inclinándose al estar frente a el.
-Me han dicho que traes información,¿No es así?,Ennoshita.
-Así es jefe Washijo.
-Pues si es así toma asiento,por favor- señaló una de las butacas.