Como hormiga

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A la hora dorada me siento liviana como hormiga y capaz de levantar este peso que cargo hace tanto. Así que, como hormiga, me esfuerzo en levantarlo sobre mis hombros y sigo un camino con pasitos pequeños y lentos.

Sé que el camino conducirá a alguna parte, que en el final soltaré la carga, que a la vuelta mis hombros estarán libres.

No sé qué seré mañana, quizás oruga para encerrarme en una crisálida, a salvo del exterior, o quizás una cigarra para cantar todo el día.

Hoy decidí ser hormiga.

La casa encierra ecosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora