A la hora dorada me siento liviana como hormiga y capaz de levantar este peso que cargo hace tanto. Así que, como hormiga, me esfuerzo en levantarlo sobre mis hombros y sigo un camino con pasitos pequeños y lentos.
Sé que el camino conducirá a alguna parte, que en el final soltaré la carga, que a la vuelta mis hombros estarán libres.
No sé qué seré mañana, quizás oruga para encerrarme en una crisálida, a salvo del exterior, o quizás una cigarra para cantar todo el día.
Hoy decidí ser hormiga.
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La casa encierra ecos
Short StoryEl encierro que trajo el 2020 fue la oportunidad perfecta para escuchar mejor a las historias que, tales como el eco, rebotaban en las paredes de mi casa, escapándose de mi mente. Historias que ahora están reunidas en este ¿libro? No son todas, clar...