Del otro lado

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Hace un tiempo que no sabe distinguir el ayer del ahora. No sabe si su tormento apenas comienza o si ya está por terminar. Pero está acostumbrada a la manera en la que se ven las cosas desde donde está. Está acostumbrada a estas luces frías, a los sonidos apagados, a la única puerta y ventana también.

Sus días son un limbo y cuando nadie la ve, mira por la ventana y se da cuenta de que, del otro lado, las luces no parecen tan frías y que, seguramente, los sonidos suenen más nítidos.

Alguna vez pensó en escapar. Sabe que hay dos formas posibles: esperar a que alguien abra la puerta o saltar por la ventana.

Sin embargo cuando tiene la oportunidad nunca lo hace. Porque nadie abre la puerta.

Y porque saltar por la ventana significaría encerrar a la otra dentro de este lado del espejo.

La casa encierra ecosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora