Tu esencia manchó cada centímetro de mi piel. ¿Cómo? Si ni siquiera me tocaste. Y tu perfume está impregnado en mis espacios. Tampoco entiendo cómo, si no has estado en ellos hace mucho tiempo. Y cuando estás no permaneces lo suficiente como para provocar un desastre. Quieto, cauteloso e inmutable.
A la par de mis propios pasos me seguís. Pero siempre cuidando no salirte del sendero. Siempre cuidando que si me salgo yo, no te arrastre conmigo.
Estamos inmersos en una danza inconsciente, guiada por una música desafinada en un vano intento de reflejar nuestras emociones. Y ahí estamos, danzando, cada uno en una esquina, a sabiendas de que acercarnos depende de nosotros. Pero no lo hacemos. No vamos a hacerlo.
No, no estamos hechos para bailar juntos. O quizás sí, pero la música suena a destiempo. Y aunque arregláramos la música, siempre nos quedaría un "pero".
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La casa encierra ecos
Short StoryEl encierro que trajo el 2020 fue la oportunidad perfecta para escuchar mejor a las historias que, tales como el eco, rebotaban en las paredes de mi casa, escapándose de mi mente. Historias que ahora están reunidas en este ¿libro? No son todas, clar...