Luna rota

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Te pregunté qué pasaría si la luna se rompiera. Me miraste intrigado o eso creí. Tal vez era un fingido interés por mis preguntas que no llevaban a nada.

-Se abre una grieta -te expliqué- en el centro de la luna y ya está. Se hace añicos igual que un vaso. Se parte en ocho pedacitos que quedan desperdigados en el cielo, buscando la forma de volver a unirse. Fragmentos menguando cada uno a su ritmo. Los calendarios nos dirían cuándo el pedazo número cuatro estaría en su fase creciente. Los científicos les pondrían nombres porque ya no sería LA luna sino LAS lunas. ¿Y las consecuencias que traería esto para nuestro planeta...?

Me quedé callada y te miré. Parecías no entender por qué a mi me preocupaba que la luna se rompiera ni tenías intención de entender por qué, a las tres de la mañana, me asaltaban dudas tan extrañas.

No querías seguir escuchándome y allá arriba, la luna, perfectamente redonda, me sonrió burlona.

Esa noche lo único roto fui yo.

La casa encierra ecosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora