La desesperación de no sentir dolor lo llevó a un estado de locura irreversible. El filo de un sacapuntas oxidado llamó su atención desde un rincón empolvado y lo tomó entre los dedos. Teniendo la mirada de un loco, lo usó para mutilarse sin piedad.
Lo sacudió una risa escalofriante ante el resultado: sus heridas no sangraban.
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La casa encierra ecos
Short StoryEl encierro que trajo el 2020 fue la oportunidad perfecta para escuchar mejor a las historias que, tales como el eco, rebotaban en las paredes de mi casa, escapándose de mi mente. Historias que ahora están reunidas en este ¿libro? No son todas, clar...