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Capítulo 95

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Afrodita estaba feliz, sentía que su vida estaba mejor que nunca, tenía en su vientre a su hija, asu esposo y sus hermanas del Harem.

Una simple caminata la iso apreciar lo hermoso que era su vida, aunque también se iso preguntar una sola cosa, si su esposo podría ver su verdadero rostro

Desde un inicio todo ser que la veía solo podía observar lo que más le gustaba o amaba no a ella, después de milenios dejó de preocuparse por ese asunto y lo olvidó

Era mejor en sierta forma no pesar en eso, savar que nada podrá ver tu verdadero rostro y solo lo que ellos querían ver

Afrodita miro a Hefesto que estaba hablando con Layla muy a gustos, ella aún en sus brazos caminando en dirección de su castillo

Estaban en su isla Lemnos, es la parte boscosa donde sólo estaba permitido que los disoes andaran ya que contenía las criaturas de Artemisa, cada una muy hermosa y tierna

Muchos intentaron cazarlo por esa razón Hefesto puso barreras añra que los mortales o otros crees entraran a llevarse a sus mascotas

Afrodita se desidio y acarisiando la mejilla de Hefesto iso que la viera, él le sonreía como siempre esperando que diga algo

Afrodita : de que color son mis cabellos??

En ese momento Afrodita sentía leído de que diga el color del cabello de alguna de sus demás esposas, no sabria cómo lidiar con la desepciones, aunque estaba segura de que no dejaría a Hefesto por algo como esto si se sentirá erida

Hefesto : rubio, por que me lo preguntas?

Afrodita : por nada, ahora dime que color son mis ojos...

Las preguntas continuaron, Hefesto respondía cada una de ellas sin porbelmas ingluso le dijo que tenía un lunar en su nalga derecha lo que la iso enrojeser de vergüenza

Afrodita : idiota, no es un lunar, cuando entre por primera vez en tu Forja sin que me de cuenta me quemo una chispa

Hefesto : ya veo, por que no me lo comentaste, podría averte curado

Afrodita : yo deje que se quedara así, quería una imperfeccion, saber que ya no era la misma de antes sino una nueva Afrodita mejor y más hermosa

Hefesto : lo eres cariño, no necesitas erirte para que todos lo sepan aunque no fue una imperfeccion, me gusta mucho

Layla ; Hefesto tiene razón, eres muy hermosa aun con esa erida en tu nalga

Afrodita : gracias tu también eres muy hermosa

Hefesto : las dos son hermosas

Layla ; deja de adularnos y camina más rápido, llegaremos a la cima al anochecer a este paso

Hefesto : no hay nada que hacer en nuestro castillo de todas formas, pasemos la noche en esta montaña

Afrodita : esta bien, pasar tiempo entre nosotros es algo que no hacemos a menudo

Layla : si tienes razón, será como una cita

Hefesto : en ese caso decidido, nos quedaremos en esta montaña hoy día

Afrodita : bien, busquemos un lugar donde acampar

Layla los llevó a un lugar que estaba rodeados por árboles y aknemniso había un lago, a su aldo un lugar donde podrían acampar

Hefesto con su magia levantó el campamento de inmediato, Afrodita cosinaba y Layla se ponía a poner barreras para que ningún ser los molestara

Al terminar Hefesto se coloco al aldo de Afrodita que estaba frente a lo que ella llamaba cosina, un aparato que ella misma creó a partir de lo que observó en las líneas de tiempo

El nuevo dios de la forja HEFESTOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora