Capítulo 7: Frío

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POV Omnsciente

¿Qué demonios dijiste? ─El peliplata a penas y podía desconcentrarse un poco de la pelea, sin embargo el hecho de que Takemicchi continuara gritando, solo provocaba que la pelea empezara a decaer aun más.

ToMan estaba perdiendo.

El sublíder estaba acabado.

El líder estaba perdido.

ToMan estaba perdiendo.

¡Malditos! ─Sus puños comenzaron a sangrar en tanto comenzó a golpear a su siguiente contrincante. ─Takemicchi, rápido ¡llévatelo de aquí! Debemos tratar de irnos todos también, ¡los cobardes tienen armas blancas! ─Finalmente el peliplata gritó hacia todos los miembros de ToMan que aun se encontraban de pie, mientras estos mismos se iban tratando de liberarse de sus contrincantes para ayudar a los miembros caídos e irse retirando. ─¡Rápido Takemicchi! ─Pero a su vez, Mitsuya sabía que el rubio no podría solo con el cuerpo de Draken, y entre más trataba de visualizar a alguien que ayudará al rubio, nadie aparecía, todos ya estaban con varios hombres rodeándolos en batalla.

Ningún hombre podía.

¡Draken! ─La castaña alta consiguió llegar hasta ambos chicos, se miraba más que golpeada, aunque varios de esos golpes se ocultaban por la chaqueta que Angry le había dado.

Todo había dejado de tomar importancia; la sangre escurriendo por su rostro, sus heridas ardiendo y doliendo, la lluvia empapándola...

Vamos con Hina y Emma, ellas ya deben haber llamado a la policía, pidamos una ambulancia antes que-! ─Pronto sintió como era jalada de los cabellos nuevamente, pero esta vez solo dejo ser llevada para pronto tumbar el cuerpo de su contrincante y azotar su cabeza contra el pavimento sin reparar en los daños. ─¡Rápido, te abriré camino! ─Con el choque de adrenalina trató de hacer aquello, sin embargó seguía siendo quien menos resistencia poseía, por lo que en momentos sentía que perdía la consciencia.

No cedería a ello.

Angry y yo nos ocuparemos aquí, rodeen el estacionamiento para llegar más rápido al templo, ahí casi no hay nadie, seguro tu novia esta ahí. ─ La aparición de aquellos gemelos fue como un gran respiro para Magee, agradeciendo la salida y no demorando nada en aprovechar aquello para ayudar a Takemicchi a llevar a Draken, tanto como su fuerza se lo permitía.

¡Oe Draken! ¡No es momento de dormirte, maldición!

Magee... ─El rubio teñido por su lado, sentía que el peso de sus hombros era tanto que no podía casi ni hablar, por lo que mirar a la castaña que hacia el esfuerzo de ayudarlo con la mitad del peso mientras gritaba reclamos y regaños hacia un Draken inconsciente, ciertamente lo impresionaba.

Esta vez, Takemicchi no cargaba con todo el peso solo, a pesar de que estaba en la misma situación, por primera vez, no sentía que todo estaba perdido.

Te...queda bien... ─Tanto la castaña y el peliteñido rubio se detuvieron cuando finalmente Draken daba signos de vida después de tantos gritos por parte de la castaña. De alguna manera, incluso pudo abrir sus ojos.

O-Oe, tampoco es para que hables, idiota. ─La castaña a pesar de haber estado tan demandante con él, tan pronto como lo miró así y percibir aún la sangre que escurría por su costado, empezó a temer que cualquier palabra salida de su boca solo empeorará la situación.

Pero ahora Draken parecía ser una de esas personas que despertaban en la madrugada y de pronto, todas sus pensamientos salían con sinceridad. Quizá se debía a la cantidad de golpes que había recibido o por la sangre que había perdido. Al final, no importaba el motivo mientras ahora hablaba a la castaña casi como si se tratara de algo que realmente había viajado mucho por sus pensamientos antes de no poder evitar decirlo.

Tríada.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora