Capítulo 15: Herida.

126 11 3
                                    

POV Omnisciente

Te ves como un autentico desastre.

¿No te gustan los desastres?

El rubio rio ante lo dicho por la castaña mientras le entregaba una bolsa llena de libros de mangas. Empezaban a recuperar el buen humor y los buenos recuerdos.

Pronto la emoción de la castaña fue palpable y se apresuro a hurgar ahora en la bolsa , sacando uno a uno aquellos libros frente al chico del tatuaje, quien más que mirar lo que ella le mostraba, simplemente se detuvo a admirar la emoción de la pequeña.

No sabía si se detenía a hacer consciencia de que la chica solo tenia 16 años y no tenía porque estar ahora en una cama de hospital, o por el hecho de que aquella traviesa y escurridiza niña casi lo hizo rogar a Dios para que no se la llevará de su lado.

—¿Draken?

La suave voz de la castaña lo saco de sus pensamientos, prestando atención al aquí y al ahora.

Chifuyu dijo que los cuidaras con tu vida, aunque no estoy tan seguro de que seas consciente del valor de tu vida cuando sigues siendo así de temeraria.

Deja de regañarme, sabes que no existió otro modo, era yo o...—se voz dejo de emitir sonido.

Pronto Draken dejo de colocar las cosas en la mesita solo para girar su mirada a la castaña que ahora tenía su vista completa hacia la ventana.

La conocía, ella en ocasiones se perdía en sus pensamientos, miraba hacia la nada y se quedaba callada. Eso era lo normal y justo en ese momento, no era lo normal.

Los puños apretando duramente las sabanas, la mueca en sus labios por la fuerza que ejercía dentro de ellos para evitar algún quejido o gemido... Aquellos  detalles que le dejaban ver la lucha interna y constante ante el más mínimo asomo de mención por el pelinegro.

Draken mismo termino por apartar la mirada, adjudicando su molestia al hecho de que aquel pelinegro le hacía aquello a su amiga...y no por el pensamiento que le cruzaba ante el recelo de que ella, desde el primer día en que despertó, nunca dejó de preguntar por él.

—¿En serio no ha venido ni una sola vez?—No fue necesario que ella lo mirara, fue suficiente con escuchar el lamento en su pregunta; lo hacía molestar aún más.

—¿Por qué no mejor ocupas esa energía para recuperarte más rápido y darle la paliza que prometiste?—Se sentó a un lado de ella y le entregó un plato de fruta.—Emma la mandó, quizá venga con Mikey después de la escuela.

Sí...

La castaña se limitó a pellizcar la fruta con el tenedor, mordisqueando muy a penas el contenido

Iré a buscar mientras tanto a la enfermera para que limpien la herida y te cambien el vendaje —. La castaña simplemente se limitó a asentir.

Quiso decirle que no siguiera mortificándose por el pelinegro, que su amigo era un completo idiota, que si ella lo deseaba y se lo pedía, el vendría cada día y a cada momento que se atravesara cualquier mal sentimiento.

Si tan solo le dijera en ese instante que se quedará con ella y no la dejara, que le leyera alguno de sus mangas a pesar de la vergüenza al actuar cada dialogo; si simplemente lo dijera.

Pero ella no pediría ayuda nunca.

Y él tampoco ocuparía un lugar que no le correspondía.

¿Cuánto más vas a seguir siendo un cobarde? —Fue lo primero que Draken preguntó cuando deslizo la puerta detrás de él para cerrar.

Tríada.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora