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Jungwon lloraba de nueva cuenta en su habitación, él volvió primero a casa y Jongseong seguido de él.

Después de ese beso, ninguno pudo aguantar las enormes ganas de llorar, pero Jungwon fue quien se sentó, agarró sus cosas y con un "nos vemos en casa" se fue de las instalaciones de HYBE.

Jongseong por su parte volvió unos minutos después, había empezado a llover, así mejor, así nadie en la calle escuchaba su llanto, su lastimero y doloroso llanto.

—Jungwon... Jungwon por favor abreme la puerta— Seonwoo y Jake trataban de convencer a Jungwon de comer al menos un poco, hace 3 días que no metia algo a su boca que no sea agua.

Pero el peliazul se encerraba en su habitación, no tenía hambre, no tenía ganas de ver a nadie, de hablar con nadie, de existir siquiera, solamente estaba acostado en su cama con los audífonos puestos, un seguro en su puerta y música haciéndose escuchar solamente para él, música a fuerte volumen que no le dejaba escuchar los pedidos externos a él.

Tal vez en otra vida... podamos estar juntos.

Pensaba el pequeño peliazul mirando el techo, con las luces apagadas, la lluvia chocando en su ventana y las gotas de esta haciendo poco ruido, caían tan parejas con sus lágrimas.

Era como si el cielo lo viera y llorase junto a él, para hacerle compañía.

—Nunca me sentí listo para dejarte... y creo que nunca lo estaré— cerró sus ojos sintiéndose cansado de tantas emociones. —pero mientras más antes lo hacía... menos nos dolería.

Su sonrisa estaba oculta desde hace tantos días, tantas semanas, tres meses de sufrimiento y sentimientos que trataba de reprimir en las grabaciones y lives que hacían para sus fans.

—Si les digo... ¿me seguirán amando?— sentía que su única manera de ser feliz era revelando todo a sus fans, pero no siempre es tan fácil, en realidad, nunca es fácil.

«…»

—Jay, ¿Por qué no viniste con un paraguas? Estás todo mojado, nosotros– — Heeseung veía a Jongseong entrar por la puerta principal, pero al ver su rostro decaído, calló sus palabras, tenía la misma mirada que Jungwon al llegar.

—Lo siento, la próxima avisaré— y se metió a su habitación para sacarse la ropa y tomar una ducha.

El agua estaba tibia, tan cálida... pero hacía algo falta, siempre hacía algo falta, Jungwon era lo que faltaba.

Su simple presencia convertía una habitación común en un hogar, Jungwon era su hogar, era su pieza faltante de su rompecabezas de felicidad, era la pieza más importante.

—No tienes la culpa....— hablaba como si Jungwon lo escuchase —no es tu culpa lo que está pasando, solo hiciste lo mejor para ambos... yo no tengo el valor— él era la persona más valiente que había conocido. —Sé que me amas... y es por eso que duele tanto...

Le gustaba llorar cuando llovía, así nadie lo escuchaba.

—Pero aunque nos amamos, no puedo tomar tu mano, no puedo besar tus labios, no puedo tomar tu cintura o darte un abrazo... así que... sé que eres fuerte... pero creo que yo no lo soy tanto.

𝙄𝙉𝙎𝙊𝙈𝙉𝙄𝙊 » 𝙅𝘼𝙔𝙒𝙊𝙉Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora