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El corazón bombeaba tan rápido que le golpeaba el pecho como un martillo feroz y acelerado, moviéndose con rapidez, cavando en su pecho. La sangre se le había subido a la cabeza, acumulándose en esta para teñirla totalmente colorada, desde las mejillas hasta las orejas y casi hasta el cuello, pareciendo una fresa totalmente roja. Su boca se había secado totalmente, haciendo que tuviera que lamer sus labios una y otra vez mientras veía a su amigo aproximarse. Las palabras no le saldrían y eso lo aterraba, sintiendo la necesidad de huir por lo nervioso que estaba.

Cuando el moreno estuvo finalmente frente a él, Yoongi ya no podía mirarlo, estaba pasando su mirada desde un lado al otro, mirando apenas al pasar los oscuros ojos del recién llegado.

— Uh, hola —Namjoon saludó, tratando de llamar la atención del chico de mejillas carmesí—. No te vi hoy. Pensé que no habías venido.

— Vine —respondió Yoongi, casi atropellando las palabras de Kim con las suyas, sintiendo su boca amenazarlo con tartamudear.

— Bueno, te compré algo —el rubio avisó, abriendo su bolso y removiendo entre los objetos en este. El corazón de Yoongi dio un vuelco tan fuerte que pudo sentir como le trataba de romper la caja torácica—. Aquí —y le entregó el objeto.

Era una carátula con su respectivo disco. Era de "Alicia en el país de las maravillas". Yoongi jamás la había visto, pero a partir de ahora sería su favorita, la vería hasta el cansancio y cada vez que viera una flor pensaría en Namjoon.

Namjoon lo hacía pensar en flores, no solo por sus estudios, sino por la suavidad de su ser. Era una suave flor, con un hermoso aroma y pétalos pulcros y suaves. La belleza de Kim era así.

— Hay muchas flores en esa película. Podríamos verla juntos y podría decirte los nombres de cada una, así no te costará tanto seguirme el paso cuando hablo de mis plantas —explicó Namjoon, jugando con la cuerda de su bolso, cambiando el peso de un pie al otro constantemente. Sus ojos tampoco lograban posarse en los de su amigo.

— Claro —respondió el de cabello color menta casi al instante.

— Bueno... Nos vemos, Yoongi —se despidió, sonriendo, dejando aquellos agujeros angelicales que formaban parte de su encantadora sonrisa marcarse en sus mejillas.

— Nos vemos... —murmuró, cuando ya Namjoon había comenzado a caminar lejos y posiblemente no lo había oído.

Ese momento Min lo tomó para apreciar la vista que le otorgaba hoy. Su cabello estaba algo desordenado, pero el color le quedaba hermoso, aunque ya sus raíces se notaran, el amarillo lo hacía lucir atractivo. Su piel tostada y sus ojos oscuros eran un contraste sumamente bello para su ropa clara, pues usaba todo de un tono beige a excepción de la camisa que era blanca. Todo en su vibra era suave y transmitía paz, transmitía lo que transmitían los campos de flores: belleza natural, tranquilidad, armonía...

— ¿Qué fue eso? —Jungkook lo sacó del trance, alzando una ceja. Yoongi no supo contestar—. Solo vayamos donde Jin, luego veremos —respondió, tomando el brazo de su mayor y comenzando a caminar hacia la cafetería. Ninguno de los dos tenía un auto.

Habían comenzado a oír los zapatos resonando en el asfalto, pero para cuando se voltearon ya el dueño del sonido los había alcanzado. El chico de hebras naranjas tuvo que apoyar sus manos en su rodilla, respirando agitado.

— ¡No me esperaron! —chilló, frunciendo el ceño. Ambos jóvenes comenzaron a reír de él.

— Pensé que no vendrías —dijo Jungkook, y comenzó a caminar de vuelta, ahora con ambos.

Yoongi y Jungkook se habían conocido hace ya cinco años. Min daba tutorías de matemáticas al terminar el instituto, buscando ganar algo de dinero para su universidad; Jungkook no era bueno en matemáticas y sus padres lo habían inscrito en las clases de su ahora mejor amigo. Había algo en ellos que era demasiado similar, Min no sabía si era porque ninguno de los dos sabía atar bien sus zapatos o porque ambos eran extremadamente sensibles, solía votar por la primera para no aceptar que era un llorón. Pero había algo que hacía que pudieran comprenderse a la perfección.

sunflower love | namgiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora