24.- La última voluntad.

4 1 0
                                    

La noticia de la muerte de Iván se esparció como la pólvora. Al ser un personaje bastante reconocido y querido por gran parte de los ciudadanos, el revuelo por que se hiciera justicia comenzó en los tribunales que dictaminan la sentencia de Natalia.

Para nuestros protagonistas, la noticia no era nueva, pero la confirmación de los médicos los destrozó. No era la primera vez que presencian la muerte de alguien cercano, pero el dolor de perder a una persona con la que compartiste tiempo en el pasado se sentía igual de fuerte como si fuese la primera vez.

Pero sin duda el más afectado fue Luis. Haberlo encontrado fue sin duda una carga para él. Se lamentaba por no haber hecho suficiente. "Quizás si hubiésemos llegado antes podríamos haberlo salvado" "si hubiésemos detenido la hemorragia" "si hubiésemos ido con él, quizá algo habría pasado" "Debimos buscar al gato minutos antes".

Todo tipo de pensamientos llegaban a su mente, y dado sus antecedentes, comenzó a sentirse culpable nuevamente. Todo su progreso comenzaba a verse borrado por los pensamientos invasivos que volvían a su mente. Aunque no tuviese culpa alguna de lo sucedido, Luis no dejaba de sentir culpa.

Kat, por otra parte era quién más lloraba. La melancolía de no poder volver a verlo la hacía sentir muy triste, y como ella se encariñaba fácilmente con los demás, el golpe fue muy duro.

La primera noche para ambos fue muy dura. En sus sueños se repetían las imágenes de la agonía de Iván. Para evitar sentirse así, tanto Luis como Kat buscaron consuelo en el otro, pero esta vez no les funcionó. Aún con la compañía del otro, no pudieron dejar de sentirse así.

Durante el segundo día, Kat se desahogó hasta más no poder. Pero Luis se mantenía con su usual cara inexpresiva, ocultando sus emociones pensando que de algún modo eso lo ayudaría a lidiar con el duelo, considerando que la última vez que mostró sus sentimientos salió herido.

Y el tercer día, ambos se alistaron lo mejor que pudieron para darle la despedida a su amigo, aquel que buscaría la verdad sobre los deseos. Y con el ambiente pesado, es que ambos partieron a la iglesia ubicada al centro de la ciudad.

Después de la ceremonia que duró una hora, el ataúd fue llevado al panteón del Sur. Tal ubicación impactó todavía más a Luis. La culpa nuevamente lo golpeó de lleno, pero no lo mostró.

Los familiares, amigos y compañeros de Iván se despidieron uno a uno de él. Al llegar el turno de Kat, ella tomó una flor y la puso en el ataúd, y después de unos segundos, regresó a su lugar.

Luis fue el siguiente en pasar. Tomó otra flor y también la colocó en el ataúd. Al ver su rostro sin vida a través de la ventanilla abierta, el sentimiento recorrió al chico.

Aunque no lo demostrara, sentía también un cariño y admiración por él. Quería que en cualquier momento abriera los ojos, y comenzara a hablar de información clasificada como en el pasado. Pero los muertos no vuelven a la vida.

—Perdóname —murmuró Luis, dejando la flor y regresando— Como tus ayudantes te fallamos.

Sara incluso estuvo allí para agradecerle por haberle salvado la vida, y se lamentaba por que aquello significó que el asesino posara su vista en él.

El funeral duró unos minutos más. Muchos regresaron a sus casas, otros acompañaron a sus familiares a sobrellevar la pérdida, y poco a poco la multitud se dispersó.

Ambos chicos fueron los últimos en irse. Kat quería dejar un muñeco en recuerdo al único caso en el que trabajaron juntos. Se trataba de una estrella de colores simbolizando los deseos.

—Hubiese querido trabajar contigo en otros casos —dijo Kat, para después también irse a su casa.

Ambos no tenían los ánimos para ir a los rosarios. Ya tenían mucho en sus mentes por lo que presenciaron.

El deseo de estar a tu ladoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora