Rosé Thomas: Parte II
[...]
Quince años de edad.
A mis quince años ya había descubierto algo. Tal vez, si era capaz de querer a alguien. Tal vez, si era capaz de llorar por alguien.
La gente suele decir que los jóvenes no sentimos como ellos, pero a veces, sufrimos incluso más. Al final del día, todos los humanos estamos destinados a vivir una vida cruel, sin importar nuestra edad.
¿Entonces por qué perdiamos el tiempo?
Todo lo que necesitamos realmente es vivir.
[...]
Los últimos dos años habían sido decisivos para mi vida.
En estos dos últimos años Gianna se había convertido en mi mejor amiga, descubrí que lo que más le apasionaba era pintar, y me había pegado su adicción, porque había terminado por inscribirme en un curso de pintura nada más para impresionarla.
Había algo diferente con mi amistad con Gianna, por culpa de mis padres yo siempre había querido ser la mejor en todo, si mis amigos destacaban en algo, yo quería opacarlos. En cambio, Gianna destacaba en la pintura, y aunque yo quería aprender, yo no lo hacía para superarla ni robarle su chispa, si no porque quería tener algo en común con ella.
Nunca me había interesado en tener algo en común con nadie.
Pero, cuándo pintaba trataba de convertirme en Gianna, imaginaba que por un segundo, podría tener su bondad, y su pasión. Trataba de ponerme en su lugar, crear algo increíble y que ella viera mi mejoría, y lo hacía...ella siempre veía lo bueno en todo lo que yo hacía.
"¡Muy bien hecho, Rosé! Lo haces excelente."
Así era Gianna, conocerla podía cambiar tu vida. Me había dado cuenta de que, sin querer, ella se había convertido en esa persona especial que había cambiado mi vida. Esa persona que me enseñó que no todo en la vida era gris, me había enseñado a brillar aunque en el fondo solo quisiera morir.
Gianna era especial.
La memoria más significativa que tengo fue aquella noche. Eran las doce, era de madrugada. Todos en la familia dormían, menos yo. Mis dedos movían el pincel sobre el lienzo, cuándo el celular me distrajo y me hizo cometer un error. Me levanté, y al contestar, escuché la noticia con el corazón latiendo a toda velocidad.
Mi tía abuela había fallecido esa noche.
Escuché en el camino el llanto de todos mientras, nuevamente las gotas de la lluvia se deslizaban en el vidrio de la ventana del auto. Y, aunque lo hubiese negado muchas veces, me di cuenta de lo idiota que había sido al creer que si mi tía abuela moría no me afectaría en absoluto.
Es más fácil decir las cosas que hacerlas ¿Cierto?
Esa noche Gianna se había escapado de su habitación para venir a verme, me recosté en su hombro.
—Quiero ser como tú, Gianna.—Susurré en voz baja.—Quiero ser una buena persona.
—No es necesario que seas como yo, estás bien siendo cómo eres, puedes estar conmigo todo el tiempo que quieras. Está bien.
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La Casa de Los Pecadores.
Mystery / ThrillerDonde Nathan Harper se da cuenta de que en el mundo existen las personas buenas y las personas malas, pero nunca sabrá que clase de oscuros secretos ocultan todos ellos. Sangrientos, tal vez. Incluso, las personas más inocentes que conozcas pueden t...
