Lily Stone: I

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« - La historia de Ellie. - »

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- ¡Feliz cumpleaños, Lily! - Nathan celebraba mi cumpleaños al igual que Sam, los tres estábamos enfrente del pastel. Con nosotros se encontraba Heather, la cual tenía dos trenzas en su cabello. - Pide un deseo.

Sople las velas, cerrando los ojos. Los tres sonrieron, y yo lo hice también, pero mi sonrisa fue más de melancolía.

Porque pedí algo que nunca se cumpliría.

« Poder celebrar mi próximo cumpleaños con mi padre. »

- ¿Qué pediste? - Heather me preguntó con una expresión curiosa, pero al instante Nathan le dió un golpecito en la frente, ella abrió la boca ofendida. - ¡Oye!

- ¡Eso no se pregunta, Heather!

Este era mi cumpleaños número once. Hacía un año que Nathan se había convertido en mi mejor amigo. En cambio Samantha había estado conmigo desde que tengo memoria. Nathan, en cambio, siempre fue más apegado a Alisa, hasta que dejaron de ser amigos.

- Lily, ¿Tu mamá dónde está?

- Fue a comprar una pizza para nosotros, vendrá pronto.

- ¿Y tú papá? - Heather volvió a preguntar curiosamente.

Al instante Sam y Nathan dejaron de comer pastel para verse con una mueca, Nathan le volvió a dar otro golpe a Heather.

- ¡No seas chismosa!

- ¡Oye!

- Chismosa.

- Estúpido.

- Tonta.

- Enfermo.

- Fea.

- Idiota.

- Ridícula.

- Imbécil.

- ¡Cruzaste la línea!

Yo solo rei al escuchar la pelea de los Hermanos Harper, cosa que hacían bastante seguido. Y por alguna razón siempre usaban los mismos insultos.

- Mi padre no vendrá, Heather. - Apesar de todo decidí contestar su pregunta

Heather había sido mi amiga antes que Nathan, pero él se había ganado mi confianza, aún más que ella. El sabía mis secretos junto a Samantha, es curioso como en un año Nathan Harper se ganó mi corazón.

Tal vez el si era como muchas personas de Firecrow le decían, el chico de corazón de oro.

- ¡Llegué! - Mi mamá se asomo por la puerta, al vernos en silencio hizo una mueca - ¿Qué pasa? ¿Por qué no están jugando, niños?

- Porque Nathan es un grosero. - Heather se quejo con mi madre.

- ¡Eso es una mentira!

- Nathan, Heather, no peleen...

Samantha solo escuchaba todo mientras reía, ella coloco su mano en mi hombro dándome un pequeño abrazo.

- No necesitas que el esté aquí, nosotros lo estamos.

La Casa de Los Pecadores. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora