Fragmentos perdidos.

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POV'S Nathan.


"Dulces sueños."

[...]

La soledad del mundo se hacia más visible ante mi, pude abrir los ojos y darme cuenta de la realidad de la vida de las personas. Estuve tanto tiempo sentado frente a la ventana que podía observar a todos los que pasaban, preguntándome a mi mismo si sentían un poco del dolor que mi corazón estaba padeciendo.

Yo era un niño pequeño, sentado horas y horas  en la habitación de su hermana mayor, pero la habitación estaba vacía.

Llevaba días sin hablar con nadie, no quería saber nada de nadie. Me culpaba, quería a todos lejos de mi, porque sentía que los rompería de la misma forma en la que rompí a Olivia.

No comía, no salía, sólo estaba en mi habitación todo el día, mi pequeña hermana Heather tocaba todos los días la puerta, solía esperar mucho tiempo, hasta que me hartaba de escuchar su ruidosa voz y con amargura, le decía que se largara.

Tenía miedo de perderla a ella también.

« ¿Soy yo el problema? »

« Tal vez yo soy el problema. »

« ¿Dónde estás? »

« Te extraño. »

« Te necesito. »

« Nunca nadie entenderá mis sentimientos...nadie los entenderá de la misma forma en la que lo hacías tú. »

« Pude hacer tantas cosas ¿Y ahora solo me queda dejarla ir? »

En eso se basaba mi vida desde ahora, estar encerrado en la habitación de Olivia y escuchar a mis padres discutir, solo quería hablar con ellos.

No me malinterpretes, mis padres no son malas personas.

"¿Quieres jugar a las escondidas, Nathan?" Su dulce voz se escuchaba en mi cabeza todo el tiempo, cómo un eco, cómo un recordatorio de lo que había perdido.


Si tan solo hubiese dicho que no...


[...]

—¡Nathan, por favor sal de esa habitación, yo quiero jugar!

Ni siquiera me volteaba a ver la puerta tras de mi, solo estaba cruzado de piernas, a veces mi corazón ardía de tanto ver la ventana, porque, en el fondo esperaba que ella volviera.

Y ser yo, el primero en verla.

Pero eso nunca pasó, y nunca iba a pasar.

—Lárgate, Heather.

—¡Por favor, juro que jugaremos lo que tú quieras, hace mucho que no te veo!—Suplicó en voz baja.—Me da miedo de que te pierdas como Olivia.

—¡Te dije que te largues!

Silencio.

Sabía que Heather no se iría, y eso me dolía muchísimo más, mi hermanita solía sentarse en la puerta de la habitación y estar sentada en silencio esperando a que saliera, pero yo solo la ignoraba y salía a comer para luego encerrarme en la habitación de nuevo.

La Casa de Los Pecadores. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora