34

2.9K 210 93
                                        

Capítulo treinta y cuatro:

"La muerte de la paz mental"

Steph.

Si en el pasado me hubiesen dicho que despertaría en los brazos de un chico, y que además estaría encantadísima con ello, no lo habría creído ni en un millón de años.

Pero aquí estoy, con sus brazos envolviéndose a mi alrededor y con nuestras piernas entrelazadas.

Tal y como dijo la noche anterior: debíamos dormir muy juntos gracias al tamaño de su cama, y podría decir que la idea no me desagradaba en lo absoluto. De todas maneras, ni siquiera pensé mucho en ello, yo solo le abracé mientras él se desahogaba y terminó por dormirse en mis brazos, al rato yo también me había dormido.

Pero, por supuesto, al despertar me sentí un poco avergonzada. ¿Cómo no estarlo? Si he dormido con el chico que me gusta.

Lo ví dormir un rato, observé su semblante tan tranquilo y su acompasado respirar, sólo podía pensar en que no parecía ser la misma persona que había llorado como un niño chiquito.

Me di cuenta en ese momento que muchas veces no notamos el dolor de las personas, podría ser porque tal vez pasamos mucho tiempo sobrepensando en nuestros propios sentimientos o porque simplemente las personas prefieren esconderse tras un gran muro, siendo díficil para algunos notar cuando algo no va bien. Pero sabemos que mantener esos muros de alguna manera terminan derrumbándose y es entonces cuando el caos se desata. Y, aunque podríamos levantarnos solos, la verdad es que el que nos tiendan una mano es reconfortante.

No todos tienen la dicha de contar con una mano amiga en sus momentos más oscuros, pero, creo que podría decir que no hay amistad más sincera que la que podrías tener contigo mismo.

Una vez me pareció leer que «nuestro peor enemigo somos nosotros mismos», y debo decir que eso es totalmente cierto. Pero también creo que podemos llegar a tener una buena relación con nosotros mismos, estar en armonía con nuestros sentimientos, pensamientos y acciones.

Antes no había tenido ese pensamiento pero he vivido momentos que me lo han hecho ver de esa manera.

No estoy segura de si todos pasamos por ese momento crítico, ese momento donde no tenemos -o creemos no tener- a alguien apoyándonos cuando caemos, pero la verdad es que si no nos apoyamos nosotros mismos no conseguiríamos salir del hueco al que hemos caído. Porque, aún si tienes a alguien apoyándote, no importa qué tanto se esfuerce por hacerlo, si tú no pones de tu parte simplemente no podrás levantarte.

Y de ahí viene la famosa frase de «no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado».

Aún así, sea con ayuda o sin ella, estoy segura que cuando lo superamos comenzamos a ver las cosas de una manera un poco diferente y eso, de alguna forma, nos ayuda a crecer personalmente y nos impulsa a querer cambiar ciertos aspectos de nosotros. De esa forma comieza nuestro proceso de cuestionamiento, retrospectiva y autocrítica, para de esa forma convertirnos en el tipo de persona que queremos ser. Ya sea por nosotros o por alguien más.

Digamos que yo quiero ser alguien mejor gracias a las personas que me rodean, pero no lo hago solo para mostrarles una mejor versión de mí a ellos. Lo hago para demostrarme a mí misma que puedo serlo.

Por eso, cuando mamá propone pasar el día juntos no me niego.

No podemos borrar el pasado ni las repercusiones de nuestras acciones en el otro pero sí que podemos mejorar nuestro futuro y, si los demás están de acuerdo con ello, ¿por qué no aceptar?.

fallin' all in you; hwang hyunjinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora