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Capítulo dos:
"Personas irritantes"

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Termina la última clase del día y suelto un enorme suspiro, estaría contenta de por fin irme a casa si no fuera por las dichosas tutorías ¿no podíamos comenzar la semana que viene?, ante esa pregunta que me hago surge otra; ¿qué tal si mejor me voy a casa? después de todo, no es obligatorio.

Sí, eso haré.

Entonces decidida comienzo a dirigirme hacia la salida dispuesta a irme a casa pero me detengo al oír que me llaman.

–¡Steph! – volteo y observo al chico que viene corriendo en mi dirección, éste al alcanzarme pone una mano en mi hombro y otra sobre su pecho y comienza a tomar aire como si hubiese corrido una maratón. Alzo una ceja ante la repentina confianza y retiro su mano de mí hombro de manera un poco tosca haciendo que él se tambalee un poco.

– Primero; no me digas Steph. – digo y él resopla. – segundo; no tenemos esas confianzas, tercero; tengo prisa, ¿qué se te ofrece?.

– Oye, el lugar acordado está del lado contrario. – dice ignorando olímpicamente todo lo que le he dicho anteriormente. Una mueca de confusión se refleja en su rostro y a la par que habla señala hacia atrás.

– No iré. – doy por terminada la conversación y sin más me doy vuelta para continuar mi camino.

– ¡Oh!, faltaremos a las tutorías, qué excitante. – su voz suena emocionada, aún así ignoro lo que dice y continúo caminando hacia la salida. – ¿A dónde iremos? – rápidamente me alcanza y detengo mi caminar mientras hago una mueca de desagrado. Me giro para verlo y él hace lo mismo.

– ¿Iremos? – alzo una ceja en su dirección y él asiente frenéticamente con una gran sonrisa en su rostro. – hasta donde sé no te he invitado a venir conmigo.

– Oh vamos, sólo quiero socializar un poco y sinceramente no quiero ir a las tutorías. – hace un leve puchero.

– No es mi problema.

– Vamos Steph, ¡a divertirnos un poco! – y sin preguntar pasa uno de sus brazos por mis hombros y comienza a caminar, arrastrándome con él.

Qué fastidioso es éste chico.

Me detengo y me separo de su cuerpo bruscamente para soltar su agarre, él voltea a verme con ambas cejas alzadas en sorpresa.

– Mira Yesung...

– Jisung. – corrige.

– Sí, eso. – digo y él ríe. – no me apetece ir a ningún lado contigo, tampoco "socializar", sólo quiero irme a casa y dormir lo que resta de tarde. – él no parece captar mis palabras ya que ladea un poco la cabeza y me ve confundido.

– ¿Por qué? – pregunta finalmente.

– ¿Por qué, qué? – sinceramente ya me estoy hartando del chico.

– ¿Por qué no quieres... – el chico fue brutalmente interrumpido por la voz de otra persona.

–Oh, chicos, qué bueno que los encuentro. –tanto Jisung como yo nos volvemos a ver a nuestro tutor, veo a Jisung tragar saliva y yo sólo me limito a resoplar. – justo estaba yendo al salón, pero antes debo llevar estos libros a la biblioteca, ayúdame con ésto. – le pasa a Jisung una pila de libros y a mí sólo me dedica una sonrisa.

Hyunjin comienza a caminar, Jisung va tras él refunfuñando y yo me doy vuelta para finalmente irme pero al girar veo al chico de la voz gruesa mirarme fijamente con una ceja alzada.

– ¿Faltando a la primera tutoría? – le miro con cara de pocos amigos y paso de él sin responder algo. –vaya, de verdad que no era broma.

Detengo mi caminar nuevamente y sin voltear le pregunto; – ¿El qué?

– Cuando dijiste que no recibirías las tutorías, creí que bromeabas, pero debo admitir que me sorprendes. – entonces me volteo para verle con una ceja alzada. – aún así no me parece una jugada muy inteligente de tu parte.

–¿Y a ti qué te importa? –sueno bastante cortante pero él se dedica sonreír genuinamente mientras niega levemente con la cabeza.

–Tienes razón, poco me importa. – dice y hace una pausa, yo espero a que continúe. – aún así no voy a mentirte, ellos han dicho que no es obligatorio pero la verdad es que sí lo es. –bufo.

– ¿Cómo dices?

–Si faltas a las tutorías llamarán a tus padres, ellos ya han sido notificados de ésto. –explica y yo no sé si creerle o no.

Sinceramente no me apetece tener a mis padres encima a causa de ésto, fingiendo ser padres preocupados que quieren lo mejor para su pequeña hija, tampoco los quiero aquí metidos, ni monitoreando todo lo que hago. Por lo cual, ahora, me encuentro en un debate interno.

–¿Cómo puedo creerte?, el mismo director lo ha dicho.

–Ésta institución es una de las mejores de Seúl, no pueden permitir que los alumnos repitan curso pero tampoco pueden regalarles la nota, por eso crearon tal programa; así los estudiantes obtienen buenas calificaciones antes de graduarse, el instituto queda en lo alto y nosotros, los útiles recibimos nuestros propios beneficios. – bueno, viéndolo así puede que tenga razón.

– ¿Les pagan? –pregunto incrédula.

–No, obtenemos puntos extras, va a nuestro expediente escolar, también está la probabilidad de graduarnos con honores y además recibir una beca a la universidad central de Seúl.

Vaya, aunque no es muy de mí interés debo admitir que promete mucho.

–¡Felix! –el chico frente a mí pone los ojos en blanco ante el llamado de la chica con voz chillona, ésta, al llegar a nuestro lado se acomoda un poco el uniforme de manera que hasta yo puedo ver su brasier ya que los primeros botones de su camisa estaban desabotonados y su falda estaba tan corta que no llegaba a cubrirle ni la mitad del muslo.

Valórate un poco, chica.

–¿Qué quieres? – Félix, el chico de la voz gruesa le contesta de una manera no muy amigable pero ella ni se inmuta.

–Hace rato que comenzamos con las tutorías y no aparecías así que decidí buscarte. –su voz chillona comenzaba a irritarme y quise reírme en su cara al darme cuenta que él estaba igual o incluso más irritado que yo.

–¿No podías simplemente esperarme y ya? –él le dedica una mirada de pocos amigos y ella traga saliva. – hasta luego Stephanie, deberías ir tú también a recibir las tutorías. – y entonces se va con la chica tras él, pisándole los talones.

Yo suspiro y tomo dirección contraria a la que tenía pensado ir.

Pensándolo bien, la coordinadora tenía razón, si no prestaba atención en clases ¿cómo lograría estudiar por mí cuenta?, simplemente no podría ni abrir el cuaderno.

Después de todo sí debería recibir esas dichosas tutorías.

fallin' all in you; hwang hyunjinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora