Amigable vecino

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-Hasta el momento este es todo el análisis que he podido hacer de toda la información que me diste para tu pedido, Bucky. La estructura de la fórmula utilizada en ti... Considera que no la he recuperado solo porque me pediste hacer una muestra más para comprobar que todavía recuerdas el procedimiento de creación y efectividad. Fue toda una experiencia hacerla desde cero con ayuda de tu guía.

-Gracias, princesa. Confiaba en que lo lograrías. -Bucky sentenció observando el objeto que se le era entregado-. No me es posible olvidar algo como eso, es ese tipo de cosas que no se escriben en papel o de las que se deja un rastro.

Bucky tomó el cilindro donde se almacenaba una única dosis, guardado el frasco dentro de uno de los bolsillos de su chaqueta oscura.

-... En mi mente hay cosas que el mundo no necesita saber. Esto solo fue una excepción, estoy agradecido.

Su mente había sido utilizada como medio de almacenaje, donde se transfería aquella fórmula adorada de un objetivo a otro. Bucky había sido testigo de cosas inimaginables para un ser humano presenciar, aquellas memorias lo perseguían como pesadillas que se negaban de desistir de atacar su mente.

Haber presenciado atrocidades, asesinatos, torturas desde una perspectiva donde todo lo que ocurría y veía parecían ser vistos por sus ojos desde una tercera persona ajena al dolor o la piedad, lo hacía constantemente dudar acerca de lo que sí fue real o lo que era un producto del trauma enterrado en su cerebro, obligando a castigarse a si mismo para que pudiera sufrir el dolor de las víctimas que él mismo masacró, o de las que no movió un músculo para salvar al estar como un cascarón vacío que obedecía las órdenes que su propio juicio no podía darle.

Detrás de la historia del soldado del invierno había una larga lista de abusos, no solo mentales para su pesar.

La realidad era que Hydra no solo lo utilizó como una arma asesina y letal, Bucky rechazaba cada vez que su cerebro lo traía de vuelta a esos momentos de desesperada sumisión. La evidencia de la aberración de la naturaleza a la que lo habían alterado, aquella parte de si mismo que lo llevó a desear la muerte hasta que una máquina echaba a perder su cabeza y todo lo que ocurría después era un hueco borroso pero permanente en su espíritu.

Por lo menos el destino de Bucky no había sido igual que desafortunado que otros Omegas que los habían construido para procrear seres igual de poderosos y rotos como ellos. Estaba agradecido con su suerte, a los científicos que habían desistido de experimentar una manera oficial de marcarlo permanentemente para poder transferirlo de un controlador a otro.

Con todas las misiones de riesgo, y la infiltración de Hydra en el mundo no había espacio o lugar para cachorros de quién no necesitaban más que su cuerpo para matar sin preocuparse por su supervivencia. De esta manera se le ordenaba participar en sus más macabros planes.

Recibir el dinero correspondiente a la información de la dosis que lo transformó tan exitosamente había sido uno de ellos, transferir de un lugar a otro una fórmula preparada por mentes que nunca llegaron a conocerse mutuamente.

Bucky se mortificaba al imaginar todo lo que habían hecho con su ayuda, Shuri al notar su repentino silencio -que se había extendido por demasiado tiempo-, posó una de sus manos en el hombro del soldado cuyos ojos se habían perdido.

-Esto se quedará entre nosotros. No saldrá de Wakanda por ningún medio, no se lo diré a nadie, al menos te puedo garantizar eso. Pero... No puedo evitar preguntar, ¿En quién la usarás?

Bucky no respondió de inmediato, Shuri analizó su expresión por un segundo.

Pensativo.

-Está bien, no me lo digas. Sabemos que tomarás una buena decisión.

Ese mocoso...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora